El ayuno intermitente es un patrón de horarios: alternas una “ventana de comida” (por ejemplo, 8–10 horas) con un periodo sin ingerir calorías. Puede ayudar a ordenar horarios y reducir el picoteo, pero no funciona por magia: los resultados dependen de la calidad de la dieta, el descanso y la adherencia. Si vas a empezar, lo más recomendable suele ser 12/12 o 14/10. Se considera ayuno intermitente al hecho de estar como mínimo 13h sin haber ingerido alimento.

Por lo tanto, esta propuesta alimentaria no se centra en qué comer, como podría ser el caso de la dieta keto u otras estrategias nutricionales, sino en cuándo debemos comer.

Es el tipo de ayuno intermitente más aplicado y consiste en dividir el día en dos partes, donde comemos en una de ellas y ayunamos en la otra. Básicamente consistiría en alargar el ayuno nocturno. Las rutinas de nuestro día a día fomentan que en numerosas ocasiones nos vayamos a dormir más tarde pasando muy pocas horas de ayuno entre la cena y la primera comida del día. El ayuno de ventana, propone alargar este ayuno nocturno ampliando estas horas.

Ayuno 12/12: Es el ayuno nocturno que se recomienda en una dieta saludable. Estaríamos doce horas ayunando y doce horas en las que repartiríamos las diferentes comidas del día. Esta es una propuesta que recomendamos de forma general, ya que es muy recomendable para dejar un descanso en nuestro tracto digestivo.

Ayuno 14/10: Aquí el ayuno sería de 14h y concentraríamos las comidas en las otras 10h.

Ayuno 16/8: Aplicaríamos lo mismo aumentando a 16h sin comer.