Bajo la presión de señalamientos provenientes de autoridades de Estados Unidos, Morena llevó a cabo su VIII Congreso Nacional donde unos mil 800 congresistas formalizaron el relevo en la dirigencia y eligieron a Ariadna Montiel como nueva presidenta del partido.
La renovación ocurrió mientras crecía la controversia en torno al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, señalado por fiscales del Departamento de Justicia de Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico. Lejos estuvo en el centro del debate y por el contrario fue deliberadamente desplazado del discurso oficial.
Durante el encuentro los líderes morenistas y sus congresistas evitaron mencionar tanto al mandatario como las acusaciones en su contra.
Aunque algunos liderazgos reconocieron la necesidad de esclarecer los hechos, predominó una postura cautelosa para acotar el impacto político rumbo a las elecciones intermedias de 2027.