El nivel del agua bajo tierra en el acuífero Tula-Bustamante ha bajado hasta 33 metros durante los últimos 20 años, una situación que preocupa a las autoridades de Tamaulipas y que podría complicar cada vez más la disponibilidad del recurso si continúa esta tendencia.
El secretario de Recursos Hidráulicos, Raúl Quiroga Álvarez, explicó que actualmente se realizan mediciones en los pozos de los acuíferos de Tula-Bustamante, Jaumave y Xicoténcatl, con el objetivo de conocer cuánta agua queda disponible y cómo han cambiado sus niveles.
“Estamos en la etapa de recolección de las lecturas y después hacemos el hidrograma de cómo está comportándose cada uno de los acuíferos”, señaló.
Explicó que un acuífero está formado por numerosos pozos, por lo que se están recopilando las lecturas de cada uno para conocer cómo ha evolucionado la cantidad de agua almacenada bajo tierra.
El caso que más preocupa actualmente es el de Tula-Bustamante, donde los registros de las últimas dos décadas muestran una disminución importante en los niveles de agua.
De acuerdo con la información disponible, el agua ha bajado en promedio entre 32 y 33 metros en los últimos 20 años.
Quiroga Álvarez destacó que existen pozos con profundidades de 100, 120 y hasta 150 metros, por lo que esta reducción representa una presión importante sobre las reservas.
El funcionario advirtió que, si los niveles continúan bajando, cada vez será más difícil disponer del agua almacenada bajo tierra, por lo que será necesario tomar medidas para evitar que la situación empeore.
Los resultados de las mediciones serán presentados el próximo viernes durante la reunión del Semáforo del Cuidado del Agua, que se realizará en Tula, donde se analizará el estado de los acuíferos y las acciones que deberán implementarse.
Quiroga Álvarez señaló que el objetivo es contar con información precisa sobre las reservas subterráneas y actuar antes de que la reducción de los niveles de agua genere mayores problemas para el abastecimiento