La agricultura en las zonas de riego de la zona norte enfrentan una severa amenaza: La creciente salinidad que a mediano plazo podría convertir tierras hoy fértiles en desiertos.

Un ejemplo es el Distrito de Riego 086, cuyo suelo empieza a resentir el costo de años de riego intensivo, señaló Raúl Quiroga Álvarez, secretario de Recursos Hidráulicos para el Desarrollo Social, quien señaló que ese fenómeno es una vieja problemática, resultado de combinar suelos de origen marino y láminas de riego superiores a las técnicamente recomendables.

El funcionario explicó que cuando el riego se aplica sin un sistema eficiente de drenaje agrícola, los excedentes de agua no tienen salida y empujan las sales acumuladas en capas profundas hacia la superficie, donde se desarrollan las raíces.

En forma paralela, el titular de la dependencia abundó en los riesgos productivos de esa zona al señalar que aunque el suministro de agua para la población está garantizado, el Distrito de Riego 025 será el que enfrente mayores dificultades en el próximo ciclo agrícola, por los bajos niveles del río Bravo.