El secretario de Recursos Hidráulicos del Gobierno del Estado, Raúl Quiroga, reconoció que la falta de vigilancia en el manejo de esclusas ha sido uno de los factores que ha generado afectaciones en el sistema lagunario del sur de la Entidad, pese a que la infraestructura fue rehabilitada hace apenas tres años.
Durante una rueda de prensa, el funcionario explicó que el sistema lagunario, que abarca alrededor de 44 mil hectáreas, fue intervenido en conjunto con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) mediante el programa Proagua, con trabajos en diques y compuertas diseñadas para regular el flujo entre agua dulce y salada.
Sin embargo, admitió que el problema radica en el uso inadecuado de estas estructuras. “Nos ha faltado vigilancia para evitar movimientos forzados en las esclusas y compuertas, lo que termina afectando su funcionamiento”, señaló.
Ante este escenario, Quiroga adelantó que ya se trabaja en un proyecto moderno que permitiría prescindir del sistema tradicional de apertura y cierre manual.
La propuesta contempla mecanismos mecánicos que faciliten el traslado de agua entre cuerpos salinos y dulces sin intervención directa en compuertas, reduciendo riesgos operativos.
Indicó que este proyecto se encuentra en fase inicial, pero podría contar con un avance concreto en aproximadamente un mes, de acuerdo con información del organismo de cuenca.
En paralelo, el funcionario informó que ya se cuenta con un estudio de prefactibilidad para la construcción del denominado dique Moralillo, una obra que requeriría una cortina de aproximadamente 240 metros y que sustituiría los actuales 22 kilómetros de diques.
Este proyecto permitiría incorporar más de 7 mil hectáreas adicionales de almacenamiento de agua dulce.
No obstante, precisó que la ejecución de esta obra dependerá de la disponibilidad de recursos federales, luego de que el planteamiento fue presentado por el gobernador del Estado ante la Conagua, a la espera de que se generen economías internas que permitan avanzar.
Respecto a la reciente mortandad de peces en la zona, Quiroga descartó riesgos mayores de contaminación para la población.
Explicó que el fenómeno se originó por la mezcla de agua salada y dulce, y que los ejemplares fueron retirados conforme a los protocolos sanitarios establecidos, que incluyen su disposición en fosas con cal para evitar afectaciones ambientales.
Añadió que la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coepris) realiza análisis para confirmar las condiciones del agua, aunque de manera preliminar se considera que no existe riesgo sanitario.
El secretario también subrayó que la actividad pesquera no ha sido suspendida, ya que el sistema lagunario de agua dulce permanece en condiciones óptimas, por lo que no se prevén afectaciones económicas directas a los pescadores.
Por último, destacó la coordinación entre autoridades estatales, federales y municipales para atender la situación y brindar apoyo a las comunidades, reiterando que se mantendrá la vigilancia y el acompañamiento en la región.