Mientras el Gobierno del Estado reconfiguro la estructura del Fideicomiso de Administración e Inversión del Impuesto por Servicios de Hospedaje, persiste un problema de fondo que amenaza la efectividad de este mecanismo: la falta de control en la recaudación real del impuesto hotelero, particularmente en destinos turísticos altamente concurridos.

El Decreto Gubernamental, publicado el 27 de diciembre de 2025 en el Periódico Oficial del Estado, reforma los artículo sexto y décimo primero del fideicomiso creado en 2017, otorgando mayor peso operativo a la Secretaría de Turismo a cargo de Benjamín Hernández Rodríguez, al concentrar cargos clave en el Director General de Desarrollo y Promoción Turística.

La reforma designa a dicho funcionario como Vocal del Comité Técnico y Secretario Técnico del Consejo Consultivo de Turismo, además de redefinir la figura del Secretario Técnico del Fideicomiso, quien tendrá voz, pero no voto. En la práctica, la administración y supervisión de los recursos queda más centralizada dentro de la propia dependencia estatal.

No obstante, el problema no radica únicamente en quién administra el fideicomiso, sino en cuánto dinero realmente ingresa a este fondo ya que hay muchos hoteles llenos durante la mayor parte del año, pero con facturas ausentes

En destinos turísticos como el poblado La Pesca, en el municipio de Soto la Marina o en Miramar de Ciudad Madero y Tampico empresarios del sector turístico y visitantes coinciden en una realidad conocida: hoteles, cabañas y casas de renta operan con ocupaciones altas gran parte del año, pero sin emitir facturas ni reportar formalmente sus ingresos.

Esta práctica, tolerada durante años, implica que una parte importante del Impuesto por Servicios de Hospedaje simplemente no se recauda, reduciendo los recursos que deberían destinarse a promoción turística, infraestructura y atracción de eventos para el propio estado.

Mientras el decreto apuesta por ajustes administrativos y legales, la falta de fiscalización efectiva en los principales destinos turísticos deja al fideicomiso con recursos limitados, muy por debajo del potencial real del sector.

Con las modificaciones ya en vigor, el desafío para el gobierno estatal no será solo administrar mejor el fideicomiso, sino cerrar la puerta a la informalidad hotelera, especialmente en puntos turísticos donde la ocupación es constante, pero la contribución fiscal sigue siendo mínima o inexistente.