La aparición de peces muertos en zonas de agua dulce ha encendido las alarmas entre pescadores, quienes desde hace más de dos semanas reportan este fenómeno en puntos donde confluyen corrientes dulces y saladas.
De acuerdo con los testimonios, especies como carpa, tilapia y bobo están siendo encontradas sin vida en grandes cantidades, lo que además de generar olores desagradables, ya representa un foco de contaminación y un posible riesgo sanitario para la población.
Trabajadores del sector pesquero advierten que una probable causa podría estar relacionada con la falta de mantenimiento en compuertas hidráulicas, situación que estaría bloqueando el desplazamiento natural de los peces y provocando su muerte.
Roberto López, pescador del río Tamesí hizo de manifiesto que el problema es grave, dado a que son miles de peces los encontrados muertos en la orilla, desconociendo las causas: “podría ser por la combinación de agua salada y dulce, pero, también podría ser otra situación. Es necesario se investigue”.
El problema no solo impacta al medio ambiente, sino también a la economía de numerosas familias que dependen de esta actividad para subsistir.
Ante la gravedad del caso, pescadores hacen un llamado urgente a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales para que intervengan, investiguen las causas y establezcan medidas que permitan detener esta situación.