Productores de tomate de la zona del río Tamesí enfrentan una complicada temporada debido a la presencia de la plaga de la mosca blanca, insecto que ha provocado severas afectaciones en los cultivos y pérdidas de hasta un 40 por ciento en la producción, generando preocupación entre quienes dependen de esta actividad agrícola.

Los agricultores señalaron que este año la incidencia de la plaga ha sido mayor en comparación con ciclos anteriores, obligándolos a redoblar esfuerzos para proteger las plantas y evitar que los daños se extiendan a la totalidad de las parcelas.

Juan Colunga González, productor del ejido Martín A. Martínez, explicó que la mosca blanca representa uno de los principales enemigos del cultivo de tomate, ya que se alimenta de la savia de las plantas, debilitándolas de manera progresiva y afectando directamente su desarrollo.
Indicó que cuando la plaga no se controla oportunamente, las plantas reducen su capacidad de producir frutos de buena calidad, lo que impacta de manera importante el rendimiento por hectárea y, en consecuencia, los ingresos de las familias dedicadas a esta actividad.
“Si no se atiende a tiempo, las pérdidas pueden alcanzar entre un 30 y un 40 por ciento de la cosecha, por eso tenemos que actuar desde que aparecen los primeros insectos”, comentó.

El productor señaló que para contener la propagación de la mosca blanca han recurrido a la aplicación de productos químicos autorizados, además de mantener una vigilancia constante en los cultivos para detectar oportunamente cualquier brote.

Explicó que el control de esta plaga implica un incremento en los costos de producción, debido a que los tratamientos deben aplicarse de manera periódica y bajo supervisión para lograr resultados efectivos.

A pesar de estas acciones, reconoció que la mosca blanca continúa siendo la principal amenaza para los sembradíos de tomate en la región, especialmente durante la temporada de altas temperaturas y humedad, condiciones que favorecen la reproducción del insecto.

Los productores manifestaron que esperan que las condiciones climáticas permitan disminuir la presencia de la plaga durante las próximas semanas, aunque advirtieron que mantendrán las labores de monitoreo para evitar mayores pérdidas.

Finalmente, hicieron un llamado a otros agricultores a revisar constantemente sus cultivos y aplicar medidas de control desde las primeras etapas de infestación, con el propósito de reducir el impacto de la mosca blanca y preservar la producción de tomate en la zona del río Tamesí.