Las altas temperaturas previstas para julio, agosto y parte de septiembre mantendrán condiciones de estiaje en Tamaulipas, sin embargo, el Gobierno del Estado aseguró que el abastecimiento de agua está garantizado para la mayoría de los municipios de las regiones norte, centro y sur.
La única excepción corresponde a algunas localidades del altiplano, donde las condiciones siguen siendo más complicadas.
El secretario de Recursos Hidráulicos, Raúl Quiroga Álvarez, explicó que las lluvias registradas durante las últimas semanas de junio permitieron mejorar las reservas de agua, principalmente en las presas La Amistad y Falcón, cuya recuperación brinda mayor certidumbre para enfrentar los meses considerados como los más críticos del año por el incremento en el consumo y la escasez de precipitaciones.
El funcionario detalló que hace apenas mes y medio el volumen disponible entre ambas presas era de alrededor de 105 millones de metros cúbicos, cifra que representaba un escenario preocupante.
Sin embargo, tras las recientes lluvias, el almacenamiento aumentó hasta ubicarse entre 215 y 220 millones de metros cúbicos, volumen que consideró suficiente para concluir el presente año hidráulico, el cual finaliza el 30 de septiembre.
En la zona centro del estado, añadió, también hubo una recuperación importante en manantiales, mantos freáticos, ríos y arroyos, lo que permitió incrementar las aportaciones hacia la presa Vicente Guerrero y otros vasos de menor capacidad, fortaleciendo así la disponibilidad del recurso para los próximos meses.
Respecto al sur de Tamaulipas, Quiroga Álvarez destacó que el sistema lagunario presenta un panorama muy distinto al registrado en 2024, cuando el suministro de agua para Tampico, Ciudad Madero y Altamira enfrentó uno de sus momentos más delicados.
Actualmente, afirmó, existen niveles suficientes para garantizar el servicio a la población.
El titular de la dependencia explicó que, aunque la infraestructura del sistema lagunario mantiene prácticamente las mismas condiciones de hace 75 años, los trabajos coordinados con los organismos operadores y los municipios permitieron instalar “super costaleras” sobre el vertedor del sistema de diques, elevando el nivel de almacenamiento de un metro a 1.20 metros sobre el nivel del mar, con lo que ahora es posible retener un mayor volumen de agua para enfrentar la temporada de calor.