Madero. – Una riña ocurrida en el interior de la Escuela Secundaria General No. 3 “Valentín Gómez Farías” se encuentra bajo investigación, luego de que en redes sociales se difundiera un video donde se observa una pelea entre dos alumnas de segundo grado.

Las imágenes, que rápidamente se viralizaron, no solo exhiben el enfrentamiento físico entre las estudiantes, sino que también dejaron al descubierto una problemática más profunda: la normalización de la violencia en espacios educativos y la aparente falta de acciones preventivas dentro de los planteles escolares.

Hasta el momento, la autoridad educativa de la institución no ha emitido un posicionamiento oficial sobre lo ocurrido ni ha informado qué medidas se aplicarán para atender el conflicto, lo que ha generado inquietud entre padres de familia y la comunidad en general.

La publicación desató una oleada de comentarios en redes sociales. Algunos señalaron el presunto desinterés de ciertos padres de familia en la formación y conducta de sus hijos, mientras que otros apuntaron a la falta de maestros y de supervisión constante como factores que agravan el ambiente escolar.

Más allá del video y del impacto mediático, el caso abre una reflexión necesaria: las peleas escolares no surgen de manera aislada. Son el reflejo de contextos familiares, sociales e institucionales donde la prevención, la atención emocional y la disciplina se han visto debilitadas. Ignorar estas señales solo incrementa el riesgo de que la violencia escale y se repita.

La escuela debe ser un espacio seguro, de formación y respeto. Cuando la violencia se cuela en las aulas, no basta con investigar el hecho: es indispensable revisar qué está fallando antes, durante y después, y asumir responsabilidades compartidas entre autoridades educativas, padres de familia y sociedad.