El Centro Regulador de Urgencias Médicas (CRUM) recibe, en promedio, entre tres y cuatro llamadas al mes relacionadas con personas que atraviesan una crisis de salud mental y se encuentran en riesgo de atentar contra su vida.

Luis Adolfo Yhave López Salas, director general del CRUM, explicó que la cifra puede ser mayor si se consideran los reportes que llegan inicialmente a las líneas de emergencia y posteriormente son canalizados a otras instituciones, dependiendo de la situación de cada caso.

Señaló que familiares y personas cercanas suelen ser quienes detectan primero cambios en la conducta, como aislamiento o comportamientos inusuales, por lo que recomendó buscar atención profesional cuando existan señales de alerta.

“Cuando se acercan las temporadas decembrinas hay incremento”, indicó.

López Salas detalló que el CRUM cuenta con protocolos específicos para intervenir cuando una persona se encuentra en una situación de riesgo y todavía es posible evitar la consumación.

En estos casos, explicó, personal especializado, incluidos psicólogos del propio organismo, brinda contención mientras llega el apoyo de las instancias correspondientes, con el objetivo de preservar la vida.

El director del CRUM señaló que las llamadas que llegan directamente al organismo corresponden principalmente a situaciones en las que la persona aún presenta signos vitales o el intento no se ha consumado, mientras que otros casos son canalizados a diferentes autoridades.

Sobre las formas más frecuentes en que se presentan estos intentos, mencionó principalmente la suspensión y la ingesta de medicamentos.

Respecto a menores de edad, aseguró que los casos representan una proporción menor frente a los registrados entre adultos.

La mayor parte de las atenciones relacionadas con esta problemática corresponde a personas adultas, principalmente en edad laboral.

Ante cualquier cambio importante en la conducta de un familiar, el funcionario llamó a no minimizar las señales y buscar apoyo profesional oportunamente, especialmente cuando existan indicios de aislamiento, crisis emocional o riesgo para la propia integridad.