La falta de lluvias y el estrés hídrico mantienen en alerta a los productores de soya de la zona rural de Altamira, quienes enfrentan un ciclo agrícola marcado por menores superficies de siembra y condiciones climáticas poco favorables para el desarrollo de los cultivos.

De las aproximadamente 40 mil hectáreas que habitualmente se destinan a la producción de soya en el municipio, durante el presente ciclo fueron sembradas alrededor de 28 mil hectáreas, reflejando el impacto que las condiciones de humedad han tenido sobre las actividades del campo.

Dimas Salazar Rodríguez, delegado especial del Comité Municipal Campesino de la CNC Nacional en Altamira, señaló que el panorama genera preocupación entre los agricultores, debido a que algunas plantas no han logrado alcanzar el desarrollo esperado ante la insuficiencia de humedad.

A esta situación se suma la presencia de plagas como la mosca blanca y el pulgón, que representan un problema adicional para los productores y pueden afectar el rendimiento de las parcelas si no son controladas oportunamente.

El representante campesino explicó que producir una hectárea de soya implica una inversión aproximada de 9 mil a 10 mil pesos, por lo que cualquier afectación ocasionada por la falta de agua, plagas o bajas cosechas representa un riesgo importante para la economía de las familias dedicadas a esta actividad.

Los productores mantienen la expectativa de que las condiciones climáticas mejoren y se presenten lluvias suficientes que permitan recuperar el desarrollo de los cultivos y reducir las pérdidas al momento de la cosecha.