Madero. – En un ambiente de fe, tradición y unidad familiar, el alcalde de Ciudad Madero, Erasmo González Robledo, acompañado por su esposa y presidenta del Sistema DIF Madero, Dunia Marón, participó en la tradicional procesión náutica en honor a la Virgen del Carmen, considerada la patrona de los hombres y mujeres del mar.
La celebración, una de las más representativas y con mayor arraigo en Ciudad Madero, reunió a pescadores, prestadores de servicios turísticos, familias y fieles católicos que año con año se congregan para rendir homenaje a la Virgen, a quien encomiendan la protección de quienes diariamente realizan sus actividades en el mar, así como la seguridad de sus familias.
Durante la procesión, decenas de embarcaciones navegaron llevando la imagen de la Virgen del Carmen por las aguas, en un recorrido lleno de fervor religioso, oraciones y muestras de devoción. Esta tradición se ha convertido en un símbolo de identidad para la comunidad maderense, al fortalecer los lazos entre la población y preservar una de las manifestaciones culturales y religiosas más importantes del municipio.
Erasmo González Robledo destacó que esta festividad representa mucho más que una celebración religiosa, ya que fomenta la convivencia entre las familias, impulsa el sentido de pertenencia y mantiene vivas las costumbres que distinguen a Ciudad Madero.
En el evento estuvieron presentes el obispo de la Diócesis de Tampico, Monseñor Margarito Salazar Cárdenas; el director general de Desarrollo y Promoción Turística del Gobierno de Tamaulipas, Edwin Alexis Marañón López; la directora de Desarrollo Económico, Turismo y Empleo de Altamira, Claudia Fernández Pecero, en representación del alcalde Armando Martínez Manríquez; así como la regidora de Tampico, Susana Carolina Pineda Chávez, en representación de la presidenta municipal Mónica Villarreal Anaya.
La festividad de la Virgen del Carmen, celebrada cada 16 de julio, es una de las expresiones de fe más significativas para las comunidades costeras de México. En Ciudad Madero, esta tradición ha logrado trascender generaciones, convirtiéndose en un referente de identidad, esperanza y gratitud para la comunidad pesquera y para quienes encuentran en la patrona del mar un símbolo de protección en cada jornada de trabajo.