Detrás de cada tamaulipeco que fallece en Estados Unidos hay una historia de esfuerzo, una familia que espera y, muchas veces, un proceso lleno de trámites, incertidumbre y dolor. Es precisamente en ese momento cuando el activista migrante Román Bock da a conocer el trabajo que esto representa.

Con una amplia trayectoria de trabajo a favor de la comunidad migrante, el activista señalo que una de las tareas más sensibles que realiza a través de la Asociación de Tamaulipecos en Texas (ATEX) es acompañar a familias que enfrentan la pérdida de un ser querido lejos de Tamaulipas.

“No se trata simplemente de un trámite; detrás de cada repatriación hay una familia que está sufriendo”, señaló.

Explicó que, ante estos casos, ATEX mantiene comunicación y coordinación con consulados mexicanos y empresas funerarias que cuentan con experiencia en procesos de repatriación, con el propósito de orientar a las familias y facilitar los procedimientos necesarios para que sus seres queridos puedan regresar a casa.

Bock reconoció que para una familia que acaba de perder a uno de sus integrantes, enfrentarse además a documentos, autoridades, costos y procedimientos en otro país puede convertirse en una situación todavía más complicada.

Por ello, consideró que una de las principales responsabilidades de quienes trabajan cerca de la comunidad migrante es precisamente “estar presentes, escuchar, orientar y tender una mano cuando más se necesita”.

Su experiencia durante años de trabajo tanto en México como en Estados Unidos le ha permitido conocer de cerca las historias de hombres y mujeres que cruzaron la frontera buscando mejores oportunidades, así como las dificultades que enfrentan las familias que permanecen divididas entre ambos países.

“Ser migrante y trabajar por los migrantes también significa construir puentes entre dos países que comparten mucho más que una frontera”, expresó.

Bock sostuvo que el liderazgo comunitario no debe medirse por los cargos ocupados o por los reconocimientos obtenidos, sino por la capacidad de servir a los demás y dejar una huella positiva en la comunidad.