La crisis agrícola en Tamaulipas se profundizó durante el último ciclo productivo, luego de que más de 400 mil hectáreas de granos quedaron sin sembrarse, principalmente por el encarecimiento de insumos y la falta de apoyos financieros para el sector.
La diputada local Marina Ramírez Andrade advirtió que esta situación evidencia el deterioro de la actividad agrícola y el desánimo que prevalece entre los productores, quienes enfrentan cada año mayores dificultades para sostener sus cultivos.
Precisó que el sorgo, considerado uno de los granos estratégicos para la economía agrícola estatal, fue el cultivo más afectado por la reducción en la superficie sembrada.
Detalló que, de manera habitual, en Tamaulipas se destinan más de 700 mil hectáreas para la siembra de sorgo; sin embargo, en el último ciclo quedaron sin sembrar entre 350 mil y 400 mil hectáreas, lo que representa más del 60 por ciento de la superficie programada.
La legisladora, representante del municipio de San Fernando, señaló que cada temporada agrícola se torna más complicada debido a la disminución en los márgenes de rentabilidad, lo que limita la capacidad de inversión de los productores.
Indicó que, pese a las mesas de diálogo realizadas desde el año pasado con autoridades, el sector agrícola continúa sin recibir soluciones concretas que permitan reactivar la producción.
Entre las principales demandas de los agricultores destacan la apertura de esquemas de crédito rural accesibles, la reducción en el costo del diésel agrícola, la aplicación de subsidios para la producción y el establecimiento de precios de garantía para granos básicos.
Ramírez Andrade advirtió además que el incremento en la importación de maíz ha agravado el panorama del campo tamaulipeco, ya que el ingreso de grandes volúmenes del grano extranjero impacta en los precios internos y reduce la competitividad de los productores locales.