El campo tamaulipeco entra en una nueva fase de vigilancia sanitaria para evitar que plagas y enfermedades golpeen la producción agrícola, pecuaria, acuícola y pesquera, mediante un Convenio Modificatorio al Anexo Técnico de Ejecución del Programa de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria 2026.

La estrategia coloca a la Secretaría de Desarrollo Rural de Tamaulipas, encabezada por Antonio Varela Flores, como parte fundamental de la coordinación con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural del Gobierno Federal para mantener bajo control los riesgos que pueden afectar la producción y la comercialización de alimentos.

Uno de los focos de atención para la actividad ganadera es el gusano barrenador, cuya presencia representa un riesgo para el ganado, a este escenario se suma la garrapata, otro de los problemas sanitarios que históricamente enfrenta la ganadería y que obliga a mantener campañas permanentes de vigilancia, prevención y control.

El acuerdo, publicado en el Periódico Oficial de la Federación (POF), formaliza ajustes para fortalecer en Tamaulipas las acciones de vigilancia epidemiológica, campañas fitozoosanitarias y medidas de inocuidad agroalimentaria, acuícola y pesquera.

“El alcance no es menor: una plaga o enfermedad puede representar pérdidas económicas para productores, afectar cosechas y ganado, generar restricciones comerciales y poner presión sobre las cadenas de abasto”.

Además del combate y vigilancia de amenazas como el gusano barrenador y la garrapata, el convenio amplía la protección a cultivos, productos agrícolas, actividades acuícolas y pesqueras, así como a la inocuidad de los alimentos, con acciones para prevenir, controlar y, en su caso, erradicar plagas y enfermedades que puedan representar un riesgo para la producción y la economía del campo tamaulipeco

Para Tamaulipas, entidad con una importante actividad agrícola, ganadera, acuícola y pesquera, mantener la sanidad del sector representa también proteger empleos, mercados y el patrimonio de miles de productores.

Con esto el Estado se suma así a la estrategia federal para reforzar el “blindaje sanitario” del sector primario y evitar que una emergencia fitosanitaria o zoosanitaria termine convirtiéndose en un problema económico para Tamaulipas.