Para algunos obreros y jefes de familia, salir de vacaciones se ha convertido en un lujo inalcanzable, obligando a cientos a endeudarse, empeñar sus pertenencias o incluso recurrir a prestamistas para cumplir con sus familias durante la temporada de Semana Santa.
Así lo reveló Lorenzo Balderas Castillo, dirigente de la Unión de Obreros y Trabajadores de la rama de la construcción adheridos a la CROC en Tamaulipas, quien advirtió que el bajo poder adquisitivo mantiene contra la pared a miles de familias.
De acuerdo con análisis de la fintech yotepresto.com, los mexicanos llegan a endeudarse hasta en casi 50 mil pesos para financiar periodos vacacionales, una cifra alarmante que refleja la precariedad económica que vive la clase trabajadora.
“Muchos obreros no tienen otra opción: acuden a casas de empeño o con agiotistas con tal de poder llevar a sus familias a pasear, aunque eso signifique agravar su situación económica”, denunció.
El panorama es aún más crítico para quienes perciben el salario mínimo. Balderas Castillo subrayó que este ingreso apenas alcanza para cubrir lo básico, dejando fuera cualquier posibilidad de descanso o recreación.
“Las familias están empeñando o vendiendo lo poco que tienen para salir unos días. Antes era posible vacacionar, hoy es casi imposible. Este año ha sido especialmente difícil”, lamentó.
Mientras algunos optan por endeudarse, otros simplemente se resignan a quedarse en casa. La realidad es contundente: para el obrero tamaulipeco, las vacaciones dejaron de ser un derecho y se han convertido en un privilegio cada vez más lejano.