Un criterio judicial que sacude al sistema de salud pública en México abre la puerta para que miles de derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reclamen el reembolso de gastos médicos cuando la atención llegue tarde o simplemente no llegue.

De acuerdo con una reciente tesis publicada en el Semanario Judicial de la Federación, los pacientes que, ante la omisión del IMSS, se vean obligados a pagar consultas, medicamentos o incluso cirugías para evitar daños graves —como la pérdida de la vista— tienen derecho a recuperar ese dinero.

El caso que detonó este criterio es contundente: una persona con padecimientos graves en los ojos —cataratas, retinopatía diabética y desprendimiento de retina— recibió indicación médica urgente para cirugía. Sin embargo, la intervención nunca llegó a tiempo. Ante el riesgo inminente de perder la visión, el paciente no tuvo otra opción que acudir a un médico particular y pagar de su bolsillo.

Aunque inicialmente un juzgado consideró que el problema había quedado “sin materia” porque el paciente finalmente fue atendido, un Tribunal Colegiado corrigió el rumbo: la omisión previa también cuenta y tiene consecuencias. El fallo establece que el derecho a la salud no se cumple con atención tardía. Debe ser oportuna. Y si el Estado falla en ese deber, no puede trasladar el costo al paciente.

El criterio retoma y amplía una línea ya sostenida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación: así como procede el reembolso de medicamentos cuando el sistema público no los proporciona, ahora también aplica para intervenciones quirúrgicas indispensables.

Esto significa que no basta con que el IMSS atienda eventualmente a sus derechohabientes; si en el proceso hubo negligencia, retraso o abandono que obligó al paciente a pagar para salvar su salud, ese dinero debe ser devuelto.