A 16 años del asesinato del entonces candidato del PRI a la gubernatura, Rodolfo Torre Cantú, el dirigente estatal del partido, Bruno Díaz, aseguró que el crimen continúa siendo una herida abierta para Tamaulipas y sostuvo que la falta de justicia refleja que la violencia y la impunidad siguen marcando al estado.
El 28 de junio de 2010, cuando se dirigía al aeropuerto de Ciudad Victoria para continuar con su gira de campaña rumbo a la elección del 4 de julio, Rodolfo Torre Cantú fue emboscado y asesinado junto con integrantes de su equipo.
El ataque ocurrió apenas seis días antes de los comicios y es considerado uno de los hechos políticos más graves en la historia reciente del país.
A pesar del tiempo transcurrido, el caso sigue sin una resolución judicial definitiva.
Durante el aniversario del crimen, Bruno Díaz afirmó que el asesinato no solo cambió el rumbo del PRI, sino también el de Tamaulipas.
A su juicio, la entidad habría tenido una historia distinta si Torre Cantú hubiera llegado al gobierno.
“Hoy la historia política de Tamaulipas sería muy diferente. Estamos seguros de que el doctor Rodolfo hubiera hecho un gran gobierno para todos los tamaulipecos”, expresó.
El dirigente priista evitó señalar responsables del homicidio y afirmó que corresponde a las autoridades esclarecer plenamente el caso.
Sin embargo, insistió en que el partido seguirá exigiendo justicia para quien calificó como un político, padre de familia y servidor público que dejó un legado inconcluso.
“Más que buscar culpables, siempre vamos a exigir que se haga justicia. Así como ocurrió con Rodolfo, muchas familias tamaulipecas siguen enfrentando hechos de violencia”, declaró.
Bruno Díaz rechazó que el partido haya olvidado la figura de Torre Cantú y aseguró que su memoria continúa siendo un referente para la militancia, especialmente por representar, dijo, la intención de construir un mejor estado en medio de uno de los periodos más violentos que ha vivido Tamaulipas.
Dieciséis años después del atentado que conmocionó a Tamaulipas, el homicidio de Rodolfo Torre Cantú permanece como uno de los expedientes sin resolver de la violencia política en el país, mientras las preguntas sobre quién ordenó el crimen y por qué siguen sin una respuesta definitiva.