El robo de medidores de agua fabricados con bronce en Ciudad Victoria abre una interrogante que va más allá de los daños ocasionados a los usuarios: La existencia de un “Mercado negro” que incentive la sustracción de estos dispositivos para recuperar y comercializar el metal.

Los hurtos, registrados principalmente en el primer cuadro de la ciudad, ponen sobre la mesa la necesidad de que las autoridades ministeriales investiguen el destino de los equipos robados, quiénes podrían estar comprándolos y si existe una cadena de comercialización que permita obtener ganancias mediante la fundición del bronce.

Aunque hasta el momento no se ha confirmado la existencia de una red dedicada a esta actividad, el atractivo comercial del metal plantea la necesidad de esclarecer si detrás de los robos hay compradores que mantienen vigente esta práctica.

El gerente de la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Comapa), Fernando García Fuentes, reconoció que los medidores de bronce se han convertido en el principal objetivo de quienes sustraen estos dispositivos, una situación que, además de representar una pérdida material, provoca fugas y afecta temporalmente el servicio de agua potable en los domicilios.

El funcionario explicó que, cuando los aparatos son retirados de manera ilegal, las tuberías pueden quedar expuestas y generar desperdicio de agua, por lo que pidió a los usuarios reportar inmediatamente cualquier incidente para que las cuadrillas intervengan y controlen las fugas.

“Son los de bronce los que se están robando. Ante eso, les pedimos a los usuarios que nos avisen para ir a controlar las fugas”, manifestó.

Más allá de reponer los medidores sustraídos, la problemática plantea la necesidad de seguir la ruta del metal para determinar si existen establecimientos o compradores que reciban estos materiales sin verificar su procedencia. Una de las líneas que correspondería esclarecer a las autoridades ministeriales es si los dispositivos son desmantelados o fundidos para comercializar el bronce por separado, una práctica que dificultaría identificar el origen de los objetos robados.

La investigación permitiría establecer si los hurtos responden únicamente a hechos aislados o si existe una demanda de este material que esté alentando su sustracción en distintos puntos de la capital.

García Fuentes señaló que el tema ya fue expuesto en las mesas de seguridad municipal, donde se busca revisar alternativas para contener este tipo de conductas.