La llegada de la canícula no sólo significa calor extremo, sino la amenaza de un nuevo recrudecimiento en el desabasto de agua, al significar ese ciclo natural una ausencia casi total de lluvias y mayor evaporación de los mantos que surten a Ciudad Victoria.

Aunque el abasto de agua en la capital ha mejorado en las últimas semanas, la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (COMAPA) advirtió que no es momento de confiarse ante la inminente llegada de la canícula y la posible disminución de lluvias.

El gerente del organismo, Fernando García Fuentes, informó que la reducción del desabasto ha sido significativa gracias a las precipitaciones recientes, las cuales han favorecido la recarga de los mantos acuíferos que alimentan los manantiales de La Peñita.

Actualmente, La Peñita registra una producción cercana a los 680 litros por segundo, nivel que se considera aceptable, aunque volátil. En cuanto a la presa Vicente Guerrero, señaló que se encuentra por arriba del 60 por ciento de su capacidad, lo que permite garantizar la extracción de hasta 900 litros por segundo a través del acueducto.

Si bien, en términos generales los niveles de las fuentes de abastecimiento se consideran positivos, García Fuentes reiteró el llamado a no bajar la guardia en el cuidado del agua.

“Hay que cuidar el agua; vienen tiempos complicados con la entrada de la canícula y de acuerdo con los pronósticos, es posible que las lluvias disminuyan en los próximos días y los manantiales de la Peñita pueden bajar rápidamente”, advirtió.

En lo que respecta a la distribución, indicó que actualmente alrededor del 90 por ciento de la ciudad cuenta con servicio continuo, mientras que el 10 por ciento restante -unas 50 colonias- continúa bajo el esquema de tandeo, aunque con mejoras en los tiempos de suministro.

“De las más de 500 colonias que tenemos, en este momento unas 50 son las que siguen con tandeos”, precisó, al señalar que en períodos de sequía severa las restricciones tienden a extenderse a toda la ciudad.