Ante las afectaciones que están registrando las escuelas a consecuencia de los robos, autoridades del sector educativo en Ciudad Victoria plantean la necesidad de establecer una coordinación con agrupaciones de veladores para reforzar la vigilancia, especialmente en zonas donde los rondines policiales no son suficientes.
El titular del Centro Regional de Desarrollo Educativo (CREDE), Juan Vital Román Martínez, reconoció que, en comparación con otros años, los robos han disminuido; sin embargo, los incidentes continúan y afectan directamente la operación de los planteles.
“En algunos sectores las escuelas primarias están trabajando de común acuerdo con los veladores y con los vecinos, y yo creo que ese sería el camino para prevenir robos”, expresó.
Indicó que el apoyo de los veladores permitiría mantener una vigilancia más constante, ya que actualmente los cuerpos de seguridad no logran cubrir la totalidad de las escuelas.
“Nosotros quisiéramos que hubiera rondines de la Guardia Estatal día y noche en todas las escuelas, pero no se dan abasto. Por eso, trabajar con los veladores y que ellos estén de la mano con los cuerpos de seguridad ayudaría mucho”, señaló.
Añadió que otra de las acciones que se busca implementar es la instalación de cámaras de videovigilancia en los planteles, aunque reconoció que este tipo de equipo también representa un gasto adicional.
El funcionario recordó que en lo que va del 2026 se han registrado al menos ocho robos en escuelas de la capital. Entre los planteles afectados se encuentran las primarias Melchor Ocampo, 12 de Octubre y Jesús Ornelas Zavala, así como la Secundaria Federalizada Número 3.
Recientemente también se reportaron atracos en la primaria Matías S. Canales y en la escuela Corregidora, esta última afectada en dos ocasiones.
Román Martínez detalló que los delincuentes se enfocan principalmente en sustraer cableado eléctrico y tuberías de cobre, daños que dejan sin servicios básicos y complican el desarrollo de las clases, sobre todo en temporadas de calor.
“Sobre todo se roban el cable. Dejan a las escuelas sin luz y sin agua”, mencionó.
Además del impacto en la infraestructura, estos hechos generan una carga económica adicional para padres de familia, quienes en muchos casos deben aportar recursos para reparar los daños.