Los procesos electorales en México no sufrirán modificaciones de fondo tras la implementación del llamado Plan B de la reforma electoral, aseguró el presidente del Instituto Electoral de Tamaulipas (IETAM), Juan José Ramos Charre.

En entrevista, el consejero presidente sostuvo que los ajustes aprobados se concentran en medidas administrativas y de austeridad, sin alterar la estructura ni el funcionamiento del sistema electoral en el país.

“No hay una modificación a los organismos electorales, no hay una cirugía mayor”, afirmó, al precisar que los cambios se limitan a ajustes en materia de fiscalización y cómputos.

Ramos Charre subrayó que, a diferencia de una reforma de gran calado, el Plan B no transforma la manera en que se organizan y desarrollan las elecciones, lo que ha sido bien recibido por los organismos públicos locales electorales (OPLEs).

Explicó que el enfoque central de la propuesta es la reducción del gasto público, mediante medidas como el ajuste presupuestal a ayuntamientos y la imposición de límites al gasto de los congresos estatales.

En el caso de Tamaulipas, indicó que corresponderá al Congreso del Estado de Tamaulipas definir posibles ajustes salariales, incluidos los de consejeros electorales, cuyos ingresos rondan los 126 mil pesos mensuales.

Recordó que la legislación vigente ya establece límites en las percepciones de los servidores públicos, por lo que descartó que existan salarios por encima de los del Ejecutivo estatal o federal.

El presidente del IETAM también rechazó que los consejeros y funcionarios del organismo cuenten con beneficios extraordinarios, al señalar que no disponen de seguros de gastos médicos mayores ni esquemas especiales de retiro.

Con ello, insistió en que el Plan B no representa una transformación profunda del sistema electoral, sino un ajuste orientado a la austeridad, sin poner en riesgo la organización de los comicios en el país.