Mientras miles de familias celebraban el Día de las Madres entre flores, abrazos y reuniones, decenas de mujeres salieron a las calles en Tamaulipas sosteniendo fotografías de sus hijos desaparecidos, recordando que para ellas la fecha sigue marcada por la incertidumbre, el dolor de no saber y la esperanza de volver a encontrarlos.

Con pancartas, fotografías y consignas dirigidas a las autoridades estatales y federales, madres, hermanas y padres de desaparecidos realizaron una marcha pacífica para exigir resultados reales en las investigaciones, así como una mayor intervención federal ante la crisis de desapariciones que atraviesa Tamaulipas.

La líder del colectivo “Por Amor a Nuestros Hijos y Familiares Desaparecidos y Ausentes de Tamaulipas”, Cheyle Isamar Silguero Silva, señaló que las familias llevan años enfrentando expedientes rezagados, promesas incumplidas y una profunda indiferencia institucional.

“Lo único que queremos es saber algo de ellos. Hay carpetas de investigación con muchos años y seguimos sin respuestas”, expresó.

La activista sostuvo que la violencia y las desapariciones continúan golpeando diariamente a la Entidad, especialmente en la zona fronteriza, donde, aseguró, persiste una situación grave de inseguridad ligada al crimen organizado.

Según explicó, aunque las cifras oficiales rondan las 13 mil personas desaparecidas, los colectivos estiman que el número real podría superar las 22 mil víctimas, debido a que durante años muchos casos únicamente fueron registrados mediante actas administrativas y no como carpetas formales de investigación.

Además, acusó que múltiples desapariciones ocurrieron con presunta participación o tolerancia de autoridades, motivo por el cual consideran que muchos de los casos encuadran dentro de desaparición forzada.

Durante el acto, familiares reprocharon también la falta de atención gubernamental.

Aseguraron que, pese a los compromisos asumidos por las autoridades, continúan existiendo acuerdos sin cumplir y una comunicación limitada con las víctimas.

Murió sin encontrar a su hijo; su padre continuará la búsqueda

Entre las voces que resonaron durante la marcha estuvo la de Raimundo Aguilar Aguayardo, quien desde hace más de una década busca a su hijo, Gabriel Aguilera Castañón.

Recordó que el joven trabajaba para una empresa financiera y desapareció el 15 de abril de 2014 en el ejido 5 de Mayo, en el municipio de Padilla.

Con evidente cansancio, pero aún decidido a continuar, relató que su esposa, Marina Castañón de la Cruz, falleció recientemente sin haber logrado encontrar a su hijo.

“Ella se adelantó… pero yo todavía sigo aquí y voy a seguir adelante mientras pueda”, expresó.

El padre buscador afirmó que no busca responsables ni revancha, sino únicamente saber qué ocurrió con su hijo y con miles de desaparecidos más.

“Yo no busco culpables, busco a mi hijo”, dijo frente a otros integrantes del colectivo que lo acompañaban entre abrazos y palabras de aliento.

Una esperanza en Jaumave

Otra de las historias que marcó la movilización fue la de Rosa María Guajardo Fuentes, quien desde enero de 2020 busca a su hermano, Reinaldo Guajardo Fuentes.

La mujer narró que recientemente recibió información sobre un hombre en situación de calle en el municipio de Jaumave con características físicas similares a las de su familiar.

Ante ello, pidió públicamente al gobernador y a las autoridades del DIF, Fiscalía y Comisión de Búsqueda intervenir de inmediato para realizar pruebas de identificación, principalmente la toma de huellas dactilares.

“Yo sí le encuentro rasgos a mi hermano y temo que si esa persona se mueve de lugar volvamos a perder una oportunidad”, expresó.

Explicó que, pese a acudir acompañada por autoridades y organismos de derechos humanos, no lograron asegurar ni identificar plenamente al hombre, situación que calificó como muestra de incompetencia institucional.

“Seis años se me hacen eternos. No quiero que esto termine siendo otra desaparición”, lamentó.

Con una petición escrita dirigida a las autoridades, Rosa María insistió en que deben actuar con rapidez, ya que las personas en situación de calle suelen desplazarse constantemente y cualquier demora podría significar perder nuevamente el rastro de un posible familiar desaparecido.

La marcha de este 10 de mayo volvió a exhibir una realidad que en Tamaulipas permanece abierta desde hace años, la de madres que cambiaron los festejos por búsquedas en campo, hermanas que recorren municipios siguiendo pistas, y padres que envejecen esperando respuestas.

Mientras otras familias celebraban el Día de las Madres, decenas de mujeres caminaron sosteniendo retratos de hijos e hijas ausentes, sin flores, con el vacío de no saber dónde están sus seres queridos.