Productores de frijol negro del norte y centro de Tamaulipas manifestaron su preocupación ante los retrasos en la operación del programa Acopio para el Bienestar, situación que mantiene sin comercialización miles de toneladas de grano listas desde octubre.
Verónica Zúñiga Ruiz, productora del municipio de Abasolo, informó que el principal problema es la falta de apertura del sistema y la ausencia de recursos para la compra del frijol, a pesar de que las reglas de operación establecen que el programa debe iniciar el 1 de octubre y concluir el 25 de junio.
De acuerdo con los productores, la cosecha estuvo lista desde los primeros días de octubre, por lo que, de haberse cumplido los lineamientos del programa, el grano ya habría sido entregado y pagado. Sin embargo, a más de dos meses de atraso, no existe una fecha definida para la asignación del presupuesto.
Zúñiga Ruiz señaló que recientemente sostuvieron una reunión con personal responsable del programa, quienes atribuyeron el retraso a problemas administrativos, fallas en el sistema informático y falta de presupuesto, sin que se ofreciera una solución inmediata.
La situación, indicaron, genera incertidumbre entre los agricultores, quienes enfrentan compromisos financieros derivados de la siembra, trilla, transporte y manejo del grano, costos que deben cubrir una vez entregada la cosecha.
Además, advirtieron que el frijol tiene parámetros específicos de humedad para poder ser aceptado por el programa. Actualmente, parte de la producción ya presenta niveles de humedad por debajo de lo permitido, lo que podría dejar fuera a los productores del esquema de compra.
Los productores estiman que al menos 2 mil 500 toneladas de frijol se encuentran en riesgo de perderse si no se regulariza el proceso. Aunque recientemente inició la entrega de costalera, señalaron que esto no garantiza la compra, ya que el registro en el sistema aún no se ha habilitado.
La problemática no se limita a Abasolo. En municipios como San Fernando y Ciudad Victoria, los centros de acopio reportan saturación, sin que hasta el momento se haya realizado el traslado del grano a otras bodegas disponibles.
Productores señalaron que, de no resolverse el retraso, las pérdidas económicas por agricultor podrían ascender a cientos de miles de pesos, únicamente en costos operativos, sin considerar el valor total de la cosecha.