Aunque la temporada de huracanes 2026 para el Atlántico y Golfo de México mantiene un panorama similar al del año anterior, autoridades estatales advirtieron que la presencia del fenómeno de “El Niño” podría modificar las condiciones climáticas y disminuir las precipitaciones en territorio tamaulipeco.

El coordinador estatal de Protección Civil, Luis Gerardo González de la Fuente, informó que para este ciclo, que oficialmente abarca del 1 de junio al 30 de noviembre, se estima la formación de entre 11 y 15 fenómenos hidrometeorológicos en el Atlántico, el Mar Caribe y el Golfo de México.

Explicó que, aunque el número de sistemas tropicales no presenta cambios significativos respecto a 2025, los modelos meteorológicos muestran ya el ingreso del fenómeno de “El Niño”, situación que influiría directamente en la intensidad de las lluvias para la región noreste del país.

“En el Atlántico se espera una temporada muy parecida a la pasada; sin embargo, los análisis del área de meteorología, junto con Conagua y el Servicio Meteorológico Nacional, indican que ya está presente el efecto de El Niño, lo que reduciría un poco las lluvias hacia Tamaulipas y el Golfo de México”, señaló.

El funcionario sostuvo que el Gobierno del Estado mantiene activos los protocolos preventivos y tiene identificadas las zonas con mayor vulnerabilidad ante posibles inundaciones, desbordamientos o afectaciones derivadas de ciclones tropicales.

Detalló que la lista oficial de nombres asignados para los sistemas de este año incluye Arthur, Bertha, Cristobal, Dolly, Edouard, Fay, Gonzalo, Hanna, Isaias, Josephine, Kyle, Leah, Marco, Nana, Omar, Paulette, Rene, Sally, Teddy, Vicky y Wilfred, mismos que se utilizarán conforme se desarrollen las perturbaciones tropicales.

González de la Fuente explicó que “El Niño” es un fenómeno climático originado por el calentamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico central y oriental, lo que altera la circulación atmosférica y los patrones de viento en diversas regiones del planeta.

Añadió que estas modificaciones generan efectos extremos en distintas partes del mundo, desde sequías severas hasta lluvias torrenciales, además de impactar directamente la formación de huracanes en el Atlántico, debido al incremento de los vientos en niveles altos de la atmósfera.

Indicó que dichas corrientes dificultan el desarrollo y fortalecimiento de ciclones tropicales, por lo que el comportamiento de la temporada podría verse condicionado por la evolución del fenómeno climático en los próximos meses