Tamaulipas tendrá que prepararse para escenarios de sequía y escasez crítica de agua, mediante un nuevo esquema de prevención que contempla alertas tempranas, diagnósticos periódicos y protocolos para garantizar el suministro de agua potable a la población, conforme a la reforma aprobada por el Congreso Local que establece nuevas atribuciones dentro de la Ley de Aguas del Estado.

El Decreto 66-1407 obliga a las autoridades competentes, entre ellas la Secretaría de Recursos Hidráulicos para el Desarrollo Social, así como a los titulares de cada uno de los órganos operadores del agua en cada municipio, implementar acciones de prevención, mitigación y atención ante situaciones de sequía y escasez hídrica, además de establecer medidas para hacer más eficiente el uso del recurso.

Uno de los puntos que mayor impacto puede tener para la población es la previsión de protocolos de abastecimiento emergente de agua potable, con prioridad para el consumo humano cuando las condiciones de disponibilidad del recurso así lo requieran.

El nuevo esquema también contempla la elaboración de diagnósticos hidrométricos periódicos, con los que se pretende contar con información actualizada sobre las condiciones del agua y anticipar escenarios que puedan comprometer el suministro.

La reforma plantea además fortalecer la gestión integral del agua mediante la organización de usuarios y su participación en los Consejos de Cuenca que correspondan al estado, particularmente frente a problemas que afecten cuencas y acuíferos.

Dada la poca producción de precipitaciones que dejó septiembre, este escenario sólo podría ver reducidas sus acciones de control si la temporada de huracanes genera la suficiente humedad para reabastecer manantiales, el sistema lagunario y presas de la Entidad, varias de las cuales sufren niveles críticos, lo que hasta ahora ha endurecido el sistema de tandeos del recurso.