La Secretaría de Salud de Tamaulipas exhortó a la población a no dar credibilidad a versiones que, basadas en percepciones y sin evidencia científica, buscan desacreditar la importancia de la vacunación o atribuirle efectos negativos en la salud.

Julita Portilla Sosa, directora de Epidemiología estatal, señaló que actualmente no existe en Tamaulipas una investigación epidemiológica formal que permita establecer una relación entre la aplicación de vacunas y algún daño a la salud.

Explicó que, debido a que toda práctica médica implica cierto nivel de riesgo, existe una vigilancia permanente para identificar y analizar cualquier evento que pudiera estar asociado con la vacunación.

“Sí hay una vigilancia epidemiológica que se hace en relación con la vacunación y se denomina ESAVI, que son eventos supuestamente atribuibles a la vacunación o inmunización. Van desde una reacción local muy leve, como enrojecimiento o inflamación de la piel, hasta fiebre e irritación en bebés o adultos; pero actualmente no hay en el estado un estudio o una investigación seria que permita establecer esa asociación”, expresó.

Asimismo, puntualizó que para realizar una afirmación de este tipo se requiere un análisis científico y bioestadístico que permita determinar si existe una relación entre la vacuna y un daño específico a la salud. Por ello, añadió que cualquier señalamiento que busque desacreditar los procesos de inmunización, sin la información que lo sustente, debe considerarse únicamente como una percepción y no como un hecho comprobado.

En este contexto, la directora de Epidemiología estatal invitó a quienes cuestionan las vacunas a documentarse a través de fuentes oficiales antes de difundir información que carezca de sustento.

“Hay percepciones de algunas personas, por ejemplo, los activistas antivacunas, algunos de ellos sí hacen estudios, pero no es tan fácil establecer la asociación científica entre una vacuna y un daño a la salud. Seguramente están preocupados por no dañar, pero es importante que se documenten; tienen que leer fuentes oficiales de la OMS, la OPS y organismos internacionales dedicados a esto, porque es la información más apegada al método científico y la que tiene mayor confianza y validez”, concluyó.