Con audífonos puestos, celular en mano y una sonrisa constante, el diputado Ismael García Cabeza de Vaca participó este lunes en los trabajos de comisiones del Congreso de Tamaulipas, en una escena que no pasó desapercibida.

Fue la primera ocasión en lo que va del año que el legislador asistió a todas las comisiones en las que tiene participación. Hasta antes de esta jornada, acumulaba apenas una asistencia registrada, según datos legislativos.

La presencia del panista ocurre después de que el pleno aprobara una iniciativa que endurece las sanciones contra diputados que incumplan con sus obligaciones. La reforma contempla descuentos automáticos al salario por inasistencias injustificadas y la posibilidad de separación del cargo en casos de reincidencia.

El contexto no es menor. La modificación busca enviar un mensaje claro sobre responsabilidad, transparencia y compromiso público, en un momento donde la exigencia ciudadana por mayor rendición de cuentas se mantiene al alza.

Sin embargo, aunque esta vez acudió puntualmente, su actitud durante la sesión generó críticas entre asistentes y observadores. Durante gran parte del encuentro se le vio utilizando audífonos y concentrado en su teléfono celular, más atento a la pantalla que a las discusiones legislativas.

La escena reactivó en la memoria colectiva un episodio ocurrido cuando formaba parte del Senado de la República, donde protagonizó una polémica por expresiones consideradas despectivas hacia una mujer.

La asistencia del diputado marca un cambio en su comportamiento formal; no obstante, la percepción pública vuelve a colocar el foco en la congruencia entre presencia física y participación efectiva en el trabajo parlamentario.