Al asumir una de las tres consejerías del Instituto Nacional Electoral (INE), la tamaulipeca Frida Denisse Gómez Puga afirmó que la función electoral exige integridad permanente y apego irrestricto a la legalidad.
Asumió la tarea como un compromiso público que demanda carácter, responsabilidad y convicción democrática, al señalar que la imparcialidad no admite ambigüedades ni interpretaciones discrecionales.
“La imparcialidad es una obligación, la legalidad es un mandato y la integridad es un valor que se practica todos los días”, expresó la funcionaria electoral.
Gómez Puga subrayó que el fortalecimiento de la democracia está vinculado con la ampliación de espacios de participación y con el reconocimiento pleno de la diversidad social existente en el país.
Indicó que uno de los principales retos institucionales consiste en eliminar las barreras que aún limitan el ejercicio pleno de los derechos político-electorales de diversos sectores de la población.
En ese sentido, destacó que la igualdad sustantiva debe trascender los discursos y materializarse en acciones concretas que reconozcan las distintas realidades que enfrentan mujeres y grupos históricamente rezagados.
“La democracia no será plena mientras existan obstáculos que impidan ejercer derechos en condiciones de igualdad. Mi compromiso es con la inclusión real y con la paridad efectiva”, puntualizó.
La ex consejera del Instituto Electoral de Tamaulipas (IETAM) señaló que su llegada al órgano nacional representa un ejemplo de que la democracia se fortalece cuando se abren oportunidades sin distinción de origen geográfico, género o condición social.
Asimismo, consideró que las instituciones están obligadas a actuar sin simulaciones frente a las desigualdades, al reconocer que no todas las mujeres enfrentan las mismas circunstancias ni desafíos en el ejercicio de sus derechos políticos.