La combinación de altas temperaturas con precipitaciones intermitentes ha provocado un incremento en la incidencia de enfermedades gastrointestinales y respiratorias en la población infantil.

“Ahorita es el pico; con estos cambios de clima hay una mayor proliferación de infecciones respiratorias agudas y también diarreicas”, señaló el pediatra Jorge Ordóñez Ánimas.

Explicó que las condiciones ambientales actuales, sumadas a la convivencia con adultos portadores de infecciones bacterianas no tratadas adecuadamente, están favoreciendo cuadros más complejos en menores, que en algunos casos dejan de ser procesos autolimitados y requieren atención médica especializada.

Ordóñez Ánimas advirtió que muchos cuadros inician con síntomas leves como congestión nasal, secreción ocular o dolor de garganta, pero pueden evolucionar rápidamente hacia inflamaciones bronquiales o intestinales.

Indicó que, aunque estos procesos forman parte de la respuesta natural del organismo para eliminar la infección, el riesgo aparece cuando se presentan evacuaciones o vómitos persistentes que pueden derivar en deshidratación, especialmente en menores con bajo estado nutricional.

Por lo anterior, señaló la importancia de llevar a los menores a valoración médica y evitar la automedicación, práctica que puede enmascarar síntomas y derivar en complicaciones graves.

“La recomendación aquí es que no se automediquen. Ante la menor sospecha de deshidratación, diarrea, vómito o un cuadro gripal que dure más de cinco días, ya hay que acudir con un médico de confianza”, concluyó.