A pesar de que Tamaulipas logró una reducción histórica en sus índices de vulnerabilidad —al reducir del 2.9% al 1.5% la población en pobreza extrema entre 2022 y 2024—, el estado enfrenta ahora el desafío de rescatar a 52 mil personas que aún viven con carencias críticas.
Silvia Casas González, secretaria de Bienestar Social en la entidad, destacó que, aunque los indicadores generales sitúan al estado por debajo de la media nacional, la prioridad actual es la localización geográfica de quienes padecen al menos tres carencias sociales simultáneas.
“Estamos hablando de alrededor de 52 mil personas que se encuentran en pobreza extrema y nos hemos dado a la tarea de localizarlas para atenderlas de manera puntual”, afirmó la funcionaria.
Explicó que, con base en estadísticas del Inegi, se realizan acciones focalizadas en territorio para ubicar las comunidades con mayor rezago y marginación. Detalló que, si bien esta condición se presenta en todo el estado, existe una mayor concentración en municipios como San Nicolás, San Carlos y zonas del Altiplano, mientras que en áreas urbanas destacan Matamoros y Reynosa.
Cómo parte de la estrategia de atención, la Secretaría de Bienestar proyecta ampliar la cobertura del programa alimentario este año, pasando de 285 mil a 300 mil familias beneficiadas. Asimismo, se incrementará de 60 a 65 el número de comedores comunitarios, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria en las zonas de mayor vulnerabilidad.