El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a punto de cumplir 80 años, se someterá este martes a un chequeo médico y dental, el tercero de su segundo mandato, justo cuando la mayoría de los estadounidenses se muestran preocupados sobre la agudeza mental del mandatario para dirigir el país.

La Casa Blanca anunció a principios de este mes que Trump, el mandatario estadounidense de mayor edad en asumir el cargo en la historia, tiene programada una visita, la tercera en 13 meses, al Centro Médico Militar Nacional Walter Reed, en Bethesda (Maryland, junto a Washington).

Trump se sometió a su primer examen físico anual en abril del año pasado y regresó para un chequeo de seguimiento en octubre, cuando le tomaron una resonancia magnética para descartar problemas cardiovasculares.

Los resultados mostraron una “excelente salud” del mandatario, según dijo la Casa Blanca en diciembre pasado.

“Todo lo evaluado funciona dentro de los límites normales, sin problemas agudos ni crónicos. En resumen, este nivel de evaluación detallada es estándar para un examen físico a la edad del presidente y confirma que se mantiene en excelente estado de salud general”, dijo entonces la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.

Trump, que cumplirá 80 años el próximo 14 de junio, ha presumido de su buen estado de salud y su vitalidad, pero la confianza del público estadounidense sobre su capacidad ha ido disminuyendo.