A casi un año de la ofensiva iniciada en Irán y ante la disminución de las reservas de armas clave, el gobierno de Estados Unidos está promoviendo una campaña financiera demoledora contra el país persa, con la promesa de un “Día D económico” contra una nación que, hasta ahora, ha resistido casi cinco décadas de duras sanciones.

Con pocos detalles, el presidente Donald Trump anunció esta semana que Estados Unidos impondría a Irán un nivel de conflicto económico y de aislamiento “sin precedentes”, con el objetivo de obligar a sus dirigentes a ceder ante las exigencias de poner fin a su programa nuclear y reabrir por completo el crucial estrecho de Ormuz a los petroleros y buques gaseros.

Esto refleja la cruda realidad a la que se enfrenta Trump, con una ofensiva cada vez más impopular que no parece poder terminar y a pocos meses de unas elecciones legislativas de mitad de mandato decisivas que determinarán si su Partido Republicano mantiene el control del Congreso.

Ya sea por desesperación o por estrategia, el presidente está reorientando el poder de su país para poner a Irán de rodillas mediante una campaña acelerada de sanciones contra una de las naciones más castigadas económicamente del mundo.

La respuesta inmediata de los más belicistas frente a Irán ha sido los elogios y un llamado a la paciencia mientras se pone en marcha la iniciativa. Otros analistas advierten que Trump se niega a aprender las lecciones de sus predecesores.

En una entrevista el jueves en la televisora CNBC, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ofreció un pequeño adelanto de lo que podría suceder al amenazar con sanciones secundarias a naciones y empresas que hagan negocios con la República Islámica.

No concretó quiénes serían los objetivos en esta próxima fase de la “Operación Furia Económica” del gobierno, que hasta ahora se había centrado en entidades e individuos que compran petróleo a los iraníes o realizan operaciones bancarias con el país. China e India, sin embargo, son grandes compradores de petróleo iraní.

“Si insisten en hacer negocios con ellos, entonces el Tesoro de Estados Unidos y el gobierno de Estados Unidos desplegarán toda su potencia y fuerza contra ustedes”, advirtió Bessent. “Es hora de que nuestros aliados y el resto del mundo tomen una decisión”.