WASHINGTON (AP).- Estados Unidos impuso  sanciones a cuatro empresas que operan en el sector petrolero de Venezuela y designó como propiedad bloqueada a otros cuatro buques petroleros, a los que acusa de ser parte de una flota paralela al servicio del gobierno del presidente venezolano Nicolás Maduro.

La acción forma parte de la campaña de presión que la administración Trump lleva meses llevando a cabo contra Maduro. Las fuerzas estadounidenses también han incautado dos petroleros frente a las costas venezolanas, están persiguiendo a otro y han llevado a cabo una serie de ataques mortales contra supuestos barcos de narcotráfico en el mar Caribe y el océano Pacífico oriental.

Una serie de ataques anunciados el miércoles aumentó la cifra de muertos a al menos 110 personas desde principios de septiembre. Y en una nueva escalada que marca la primera operación directa conocida en suelo venezolano, la CIA llevó a cabo un ataque con drones la semana pasada en una zona de atraque que se cree fue utilizada por cárteles de la droga.

Las últimas sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro apuntan a los barcos llamados Nord Star, Lunar Tide, Rosalind y Della, y a sus compañías propietarias registradas.

Las sanciones tienen como objetivo negar a las empresas y a los petroleros el acceso a cualquier propiedad o activo financiero mantenido en Estados Unidos. Las personas, los bancos y las instituciones financieras que violen esa restricción se exponen a sanciones o acciones coercitivas.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo que Estados Unidos “no permitirá que el régimen ilegítimo de Maduro se beneficie de la exportación de petróleo mientras inunda a Estados Unidos con drogas mortales”.

El presidente Donald Trump ha anunciado un bloqueo a todos los petroleros sancionados que entran y salen del país sudamericano. Ha exigido que Venezuela devuelva los activos que confiscó a las compañías petroleras estadounidenses hace años y ha afirmado que el gobierno de Maduro utiliza las ganancias petroleras para financiar el narcotráfico y otros delitos.