A más de cinco días del doble terremoto que golpeó a Venezuela, la tragedia sigue dejando escenas desgarradoras en La Guaira, una de las zonas más afectadas por el desastre. Entre lonas improvisadas, fogones comunitarios y cientos de familias desplazadas, los sobrevivientes intentan resistir mientras esperan noticias de sus seres queridos.
Es el caso de Lohengry Fuentes, una mujer de 37 años que hoy vive junto a su familia en un refugio improvisado al aire libre, sin baños ni condiciones básicas, en medio de la incertidumbre y el duelo.
Su historia es una de las más duras: perdió a su padre, a su hermana y a dos sobrinos durante el colapso de su vivienda, aunque el cuerpo de su padre permanece atrapado bajo los escombros.
“Queremos sacarlo de ahí, no lo queremos dejar”, expresó con dolor mientras señalaba el lugar donde quedó sepultado.
De acuerdo con cifras oficiales, el gobierno venezolano reporta hasta ahora al menos mil 430 personas fallecidas y miles de heridos tras los sismos registrados el miércoles pasado, que también dejaron comunidades enteras destruidas.
Mientras pasan las horas, los equipos de rescate trabajan contra reloj para localizar posibles sobrevivientes. Ya suman más de 100 horas desde la tragedia, y brigadas nacionales e internacionales siguen llegando para reforzar las labores.
Fuentes recuerda que todo ocurrió en cuestión de segundos. Estaban viendo televisión en su casa de dos pisos, ubicada en La Guaira, cuando el suelo comenzó a sacudirse.
“Está temblando”, gritó, justo antes de que la vivienda se viniera abajo.
Con su bebé de un año en brazos, perdió el conocimiento. Lo último que recuerda es haber visto a su padre cerca y a sus sobrinos jugando dentro de la casa.
Cuando despertó, estaba en una camilla. Los paramédicos la mantenían consciente mientras su esposo trataba de auxiliar a sus hijos.
La mujer sufrió fractura de mandíbula y fue trasladada a un hospital naval, donde denunció que no pudieron hacerle radiografías por falta de equipo médico. Su madre también fue hospitalizada y sometida a cirugía, aunque hasta ahora desconoce la muerte de su esposo y de sus nietos.
En medio del caos, una escena le dio algo de esperanza: su hijo de 11 años logró sobrevivir y desde debajo de los escombros gritó para ser encontrado.
El menor resultó con lesiones menores, mientras que su bebé de dos años fue trasladado de emergencia en motocicleta para recibir atención médica por una herida en la frente.
La tragedia en Venezuela sigue dejando historias de pérdida, supervivencia y resistencia. Mientras la tierra parece haberse calmado, el dolor de cientos de familias apenas comienza.