Las tensiones comerciales volvieron a escalar luego de que la embajada de China en México lanzara una dura crítica contra Peter Navarro, consejero principal de comercio y manufactura de la Casa Blanca, a quien acusó de politizar el intercambio internacional y desacreditar deliberadamente a los productos chinos.
La reacción se produjo después de que Navarro celebrara la decisión de México de imponer aranceles a países con los que no mantiene acuerdos de libre comercio, incluida China, y sugiriera que otras naciones adopten una estrategia similar como parte de su política económica.
En un comunicado, la representación diplomática china rechazó de manera tajante cualquier medida que afecte sus intereses y llamó a funcionarios como Navarro a desistir de lo que calificó como maniobras políticas que distorsionan las reglas del comercio global.
China calificó las declaraciones del asesor estadounidense como ofensivas y acusó a Washington de intentar imponer un modelo comercial unilateral, basado en la presión económica y la coerción, con la intención de exportarlo a América Latina pese a su fracaso, según señaló.
Frente a esa postura, Beijing reiteró que su enfoque se basa en el diálogo y la negociación en condiciones de igualdad, y subrayó su rechazo al proteccionismo, a las medidas discriminatorias y a cualquier forma de exclusión en el comercio internacional.
Finalmente, la embajada defendió la apertura económica y afirmó que China mantiene su disposición a colaborar con los países interesados en integrarse a su mercado, al que describió como una oportunidad compartida de crecimiento y desarrollo mutuo.