La campaña de deportaciones masivas del presidente Donald Trump ahora ha puesto su atención en Maine, un estado con una cantidad relativamente baja de residentes que se encuentran en el país sin autorización legal, pero que en sus principales ciudades tiene una notable presencia de refugiados, particularmente de África.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus iniciales en inglés) nombró la operación “Pesca del Día”, un aparente juego de palabras con la industria pesquera de Maine, tal como lo ha hecho para otros operativos de migración, como “Metro Surge” en Minnesota y “Midway Blitz” en Chicago.

Los reportes de un aumento en los arrestos migratorios han desatado el miedo en las comunidades migrantes de Portland y Lewiston, y han provocado una reacción de la gobernadora Janet Mills y otros demócratas, incluido un rechazo a colaborar con los agentes de ICE para ocultar la identidad de sus vehículos mediante la emisión de matrículas encubiertas.

“Si bien respetamos la ley, cuestionamos la necesidad de un enfoque paramilitar para la aplicación de los estatutos federales”, declaró el alcalde de Portland, Mark Dion, en conferencia de prensa el miércoles, cuando estuvo acompañado por otros funcionarios locales. “Este consejo no se aleja de nuestras comunidades migrantes, estamos con ellas”.