La violencia volvió a golpear al noreste de Nigeria tras un ataque atribuido a miembros del autodenominado Estado Islámico, que irrumpieron durante la noche en la aldea de Guyaku, en el estado de Adamawa, dejando al menos 29 personas muertas, de acuerdo con autoridades locales.

El hecho ocurrió la tarde del domingo en esta comunidad del área de gobierno local de Gombi y fue confirmado posteriormente por el gobernador estatal, quien condenó el ataque al calificarlo como un acto “trágico e inaceptable”. El propio grupo extremista se adjudicó la acción mediante un mensaje difundido en la red Telegram.

El episodio se suma a la larga crisis de seguridad que enfrenta Nigeria, particularmente en su región norte, donde desde hace más de dos décadas operan distintas facciones insurgentes. Entre ellas destacan la Provincia de África Occidental del Estado Islámico (ISWAP), activa en el noreste, y otro grupo conocido como Lakurawa, con presencia en zonas del centro-norte.

Aunque ambos están vinculados al Estado Islámico, las autoridades aún no han precisado cuál de las facciones estaría detrás del ataque en Guyaku.

La ofensiva ocurrió en un contexto de creciente inestabilidad, luego de que el mismo día hombres armados irrumpieran en un orfanato en el centro-norte del país y secuestraran a 23 estudiantes. De ellos, 15 ya fueron rescatados, mientras continúan las operaciones para localizar a los ocho restantes y capturar a los responsables, informaron autoridades nigerianas.

Nigeria, el país más poblado de África, enfrenta una compleja combinación de violencia insurgente, secuestros y ataques armados que han puesto bajo presión a sus fuerzas de seguridad, incluso con apoyo internacional en tareas de asesoría militar.