Cazzu

Andaba la Catrina muy seria y muy fría,

buscando en los charts a la gran melodía.

Oyó un trap oscuro, de flow bien pesado,

y dijo: “A esa flaca me la he de llevar al lado”.

 

Caminaba Cazzu con paso muy fino,

cantando al dolor y al dulce destino,

cuando la huesuda se le paró enfrente,

diciéndole: “Reina, te llevo al poniente”.

 

La jefa del trap no se dio por vencida,

le armó un buen beat a la Parca aburrida.

Le puso autotune, cadenas de plata,

y un verso bien duro que a todos remata.

 

La huesuda bailaba moviendo los huesos,

olvidando el panteón entre tantos sucesos.

“¡Me quedo en la Tierra!”, exclamó la calaca,

“si cantas conmigo, mi hermosa jefa gaucha».

 

Y colorín colorado, la Muerte se fue de gira,

embrujada por la voz que Cazzu nos inspira.

 

Christian Nodal

Caminaba la Muerte muy triste y callada,

buscando un mariachi que cantara con alma.

De pronto escuchó un grito que el alma estremece:

“¡Ay, qué dolor!” cantaba Nodal con creces.

Con bota vaquera, sombrero y tatuaje,

la Parca lo halló disfrutando el paisaje.

Se le paró enfrente y le dijo seria:

“Vámonos al camposanto, se acabó la feria”.

 

Cristian se asustó, pero sacó la guitarra,

le cantó un bolero a la huesuda bizarra.

Le armó una bohemia con tequila y pasión,

mientras le cantaba «De los besos que te di» en el panteón.

 

La Muerte encendió un puro y se echó un trago,

cayendo rendida ante tanto halago.

“Mejor te perdono, mi compa y cantor,

no te llevo al hoyo… ¡cántame otro dolor!”.

 

Y desde esa noche, en la tumba más fría,

Nodal canta a dueto con la parca elegancia mía.

 

Belinda

Andaba la Muerte luciendo alta costura,

buscando una reina de gran hermosura.

Pasó por pasarelas, portadas y estudios,

queriendo llevarse a los más altos preludios.

 

De pronto vio un brillo que alzaba la blusa,

era la gran Belinda, preciosa y confusa.

La parca le dijo con voz imponente:

“Prepara las maletas, te llevo al poniente”.

 

Beli no se inmutó, ni el rímel corrió,

a la mismísima Muerte con estilo miró.

Le sacó un contrato de marca mundial, y le dijo:

“A mi tumba no entras sin maquillar”.

 

La huesuda dudó, pues vio tanta elegancia,

la marca de Beli le dio gran ganancia.

“Mejor te perdono, mi reina y sapito,

quédate en la Tierra ganando un poquito”.

 

Y así se salvó la patrona del mundo,

mientras la Parca compraba su look en un segundo.

 

Ángela Aguilar

Caminaba la Muerte vistiendo un huipil,

buscando una voz de garganta sutil.

Escuchó un falsete que el viento mecía,

y era Ángela Aguilar que cantando venía.

 

Con traje de charco, bordado y lúcido,

la Parca llegó con paso decidido.

Le dijo: “Mi reina, la hora ha llegado,

te vienes conmigo al camposanto dorado”.

 

Ángela no temió, sacó gran bravura,

y le cantó un tema con tanta dulzura

que hasta los difuntos salieron bailando

al ritmo de coplas y notas sonando.

 

La Muerte aplaudió con los puros huesos,

olvidando su plan entre tantos dejos.

“¡Qué voz tan hermosa, mi flor mexicana!

Te dejo en la Tierra… cantando hasta el mañana”.

 

Y así la Catrina se quedó sin la joya,

mientras Ángela reina de este lado y de la otra orilla.

 

Mariana Ochoa

Caminaba la Muerte bailando el Mírame a los ojos,

buscando en la tele cumplir sus antojos.

Se encontró a Mariana muy guapa y sonriente,

grabando un video con toda su gente.

 

La Parca le dijo: “Mi reina de OV7,

se acaba la fiesta, te vas en el flete”.

Pero Mariana no sintió nada de espanto,

y se puso a cantar para todo el panteón y su santo.

 

Con puro carisma, voz y energía,

le armó una rutina con gran simpatía.

Puso a la Catrina a hacer coreografía,

mientras los difuntos gritaban de alegría.

 

La Muerte cansada de tanto bailar, dijo:

“A Mariana no me la voy a llevar,

que siga en los escenarios y en la televisión,

¡que si se me muere se acaba la función!”.

 

Y así la Ochoa se quedó muy feliz,

cantando y brillando por todo el país.

 

Niurka

Caminaba la Muerte con paso muy lento,

buscando un escándalo de mucho momento.

De pronto escuchó una risa carcajada,

y vio a la gran Niurka en la pista instalada.

 

La Parca le dijo: “Te llegó el final,

te llevo al panteón por ser tan escandalosa”.

Niurka dio la vuelta, se acomodó el abanico, y le dijo:

“¡¿Bailas, mi amor?! ¡Te falta un brinquito!”.

 

Le armó un bochinche con gran sabrosura,

con plumas, tacones y pura sabrosura.

Le dijo a la Huesuda: “No me haces ni cosquillas,

¡a la mujer escándalo nadie la arrodilla!”.

 

La Muerte asustada de tanto candela,

salió disparada volando su estela.

“Mejor a la Niurka la dejo tranquila,

¡Que si me la llevo, el panteón me liquida!”.

 

Fátima Bosch

Caminaba la Muerte buscando noticias,

entre redes sociales y mil peripecias.

Se topó con Fátima, luciendo radiante,

creando contenido de forma constante.

 

La Parca le dijo: “Te llevo al panteón,

para que me hagas una transmisión”.

Pero Fátima, audaz, sacó la cámara al instante,

y grabó a la Catrina en un ángulo elegante.

 

“¡Espera, Huesuda, no me lleves todavía,

mira esta iluminación y esta simetría!

Te hago un reportaje, te vuelvo tendencia,

y dejamos a todos sin aliento en la audiencia”.

 

La Muerte se vio en el espejo y posó,

el carisma de Fátima a la Parca encantó.

“Mejor te quedas grabando aquí afuera,

¡que una reina de las redes en mi panteón

no cabe ni de chanza entera!”

 

Kevin bicolor

Caminaba la Muerte checando la red,

buscando un estilo que calmara su sed.

De pronto vio a Kevin con gran elegancia,

luciendo dos tonos de pura sustancia.

 

La Parca le dijo: “Te llevo al panteón,

tu estilo bicolor es toda una atracción”.

Pero Kevin, tranquilo, ni un pelo movió,

y un cambio de look a la Muerte le ofreció.

 

“Espérate, Huesuda, no seas tan tajante,

con un tono de cada lado te ves más radiante.

Un toque de contraste, mitad negro y blanco,

y serás la Catrina más cotizada del banco”.

 

La Muerte se vio en el espejo encantada,

con su nueva melena bien combinada.

“Mejor te me quedas en este plano terrenal,

¡que un estilista como tú en el infierno no tiene rival!”

 

Shakira

La Catrina llegó bailando hasta Barranquilla,

buscando una estrella que en el mundo brilla.

Escuchó el mover de una cadera sensacional, dijo:

“A esta colombiana me la llevo al panteón central”.

 

Se le plantó enfrente queriendo asustarla,

pero Shakira no iba a dejarse ni a dejar de cantarla.

Le armó una rutina con mucho movimiento,

que hasta a los esqueletos les quitó el aliento.

 

“Mira, Huesuda, mis caderas no mienten,

aquí las mujeres ya no lloran, ¡facturan fuerte!”.

Le lanzó un verso bien duro y con mucho veneno,

dejando a la Parca temblando de pleno.

 

La Muerte, mareada de tanto mover el hueso,

decidió perdonarla y evitarse el proceso.

“Mejor te me quedas llenando los estadios,

¡que tu ritmo retumba hasta en los osarios!”.

 

Timbiriche

La Catrina llegó escuchando un gran ritmo,

buscando una banda de puro dinamismo.

Oyó México retumbar con fuerza y pasión, y dijo:

“¡Timbiriche se viene a mi panteón!”.

 

Juntó a toda la banda en pleno escenario,

para llevarse sus voces al gran osario.

Pero Sasha y Benny armaron el coro al instante,

y Erik lanzó un grito de tono bastante gigante.

 

Mariana y Diego pusieron el paso y la vibra,

mientras Paulina y Thalía les daban la chispa que vibra.

Le cantaron Con todos menos conmigo a la Huesuda,

dejando a la Muerte bailando y bastante sazonada y duda.

 

“¡Soy un desastre!”, gritaba la Parca girando,

mientras con el sombrero terminó celebrando.

“Mejor sigan juntos llenando estadios en vida,

¡¡Qué fiesta ochentera no tiene salida!”.