Otra vez los parquímetros están en el centro de la polémica en Ciudad Victoria y sigue habiendo muchas preguntas sin responder.

El tema salió a relucir luego que la diputada panista, Patricia Saldívar, revelara que propuso suspender temporalmente el cobro de los parquímetros y de los inmovilizadores, hasta que exista certeza sobre la situación jurídica de la concesión.

Es de todos conocido que la concesión original para operar los estacionómetros fue otorgada hace 15 años a Victoria Meters, durante la administración de Arturo Diez Gutiérrez y su vigencia concluyó a principios del 2024.

Han pasado más de dos años y los parquímetros siguen “funcionando” (entre comillas) en diferentes puntos de la ciudad. El propio Ayuntamiento ha reconocido que el contrato ya concluyó y que actualmente se encuentra en una etapa legal para recuperar los equipos y definir qué empresa podría hacerse cargo del servicio, pero el tiempo sigue corriendo y no vemos que este tema avance; mientras tanto, los ciudadanos siguen pagando por algo que no funciona.

El propio alcalde reconoció recientemente que alrededor del 70 por ciento de los parquímetros no funciona y que el 30 por ciento restante se encuentra en malas condiciones. O sea que la mayoría de los aparatos están fuera de servicio y los que quedan están casi inservibles.

Y a pesar de ello el sistema sigue operando a expensas del bolsillo de los victorenses que por años se han quejado del servicio.

El convenio original establecía que la empresa recibiría el 60 por ciento de los ingresos y que el Ayuntamiento se quedaría solo con el 40 por ciento.

Por eso la propuesta de la diputada panista debería ser tomada en cuenta y retomada por los legisladores que se supone buscan el bien de Victoria.

De entrada saber ¿cuál es exactamente la situación jurídica de la concesión?; ¿bajo qué condiciones se sigue cobrando?, ¿cuánto se recauda actualmente?; ¿cuánto dinero recibe el Ayuntamiento?, y así pudiéramos seguirle con más preguntas.

No podemos acostumbrarnos a batallar con los aparatos, a pagar para evitar una multa o aceptar que simplemente no sirven.

Si va a existir un sistema de estacionamiento regulado, que sea uno que realmente ayude a ordenar la ciudad, que funcione correctamente y se rindan cuentas claras a la ciudadanía.

Y si la concesión ya terminó, entonces que se explique cuál es el paso a seguir y porqué hemos esperado tanto.

¿No lo cree?

¡Feliz de estar de regreso en este espacio de opinión!

 

Que Dios los bendiga, gracias. Leo sus comentarios en mis redes sociales…