Entre todas las reformas electorales que recientemente aprobó el Congreso de Tamaulipas se encuentra la nueva causal para anular una elección, la intervención o injerencia extranjera que influya en los resultados electorales; ésta que tanto llamó la atención durante el mensaje de la Presidenta Claudia Sheinbaum el domingo.

Lo que busca esta reforma es que, si se demuestra que un gobierno, una organización o algún actor extranjero intervino de manera indebida en una elección y además influyó en el resultado, la elección podría ser anulada.

Y ésta parece congruente, nadie estaría de acuerdo en que otro país decida quién debe gobernar en México o en Tamaulipas.

Sin embargo, lo interesante será saber ¿dónde termina una opinión y dónde empieza una intervención extranjera?

Por ejemplo, si un funcionario estadounidense hace una declaración sobre seguridad en Tamaulipas, ¿eso sería una injerencia?

Si una organización internacional publica un estudio sobre corrupción o violencia durante una campaña, ¿podría interpretarse como influencia extranjera?

Si un medio de comunicación internacional publica una investigación sobre algún candidato, ¿eso tendría consecuencias electorales?

Ahí es donde lo aprobado empieza a confundir. Porque una cosa es defender la soberanía nacional, como tanto ha argumentado la presidenta y otra muy distinta definir qué se considera una intervención capaz de anular toda una elección. Demostrarlo no será nada sencillo.

No es suficiente que exista una opinión o una declaración, para llegar a una nulidad tendría que comprobarse que hubo una intervención real y que además influyó de manera determinante en el resultado de la elección.

Por eso algunos especialistas consideran que esta reforma tiene más un valor político y simbólico que una aplicación práctica.

Es más bien un mensaje que va de la mano con el discurso nacional de defensa de la soberanía y de que las decisiones públicas deben seguir estando exclusivamente en manos de los mexicanos.

El problema vendrá el día que alguien intente anular una elección utilizando este argumento. Ahí es donde se verá el buen trabajo o no de los legisladores para redactar las leyes secundarias.

Si la reforma fue un acierto o sólo un acto simbólico.

Que Dios los bendiga, gracias. Leo sus comentarios en mis redes sociales…