Durante años hablar del transporte público en Tamaulipas era hablar de un problema que todos veían pero que nadie quería tocar. ¡Y vaya que la ciudadanía lo ha sufrido!
Camiones viejos, rutas desordenadas, unidades sin clima, asientos destruidos, largas esperas y choferes trabajando bajo presión. Para muchas familias tamaulipecas trasladarse diariamente es una necesidad sufrida que en un servicio digno.
Durante muchísimo tiempo los gobiernos dejaron crecer el problema y nadie quiso meterse de lleno con los concesionarios del transporte. ¿Por qué? Porque detrás del transporte público siempre han existido intereses políticos, económicos y grupos de poder que ningún gobierno quería enfrentar.
Era más fácil patear el problema y heredarlo.
Mientras tanto, los concesionarios acumulaban adeudos, aumentaban los costos de gasolina, refacciones y mantenimiento, pero las tarifas seguían prácticamente congeladas. Hoy sabemos de adeudos de hasta 120 mil pesos.
Por eso llama la atención el reciente decreto impulsado por el gobierno del estado para que los concesionarios puedan regularizarse con un pago único de casi 15 mil pesos
Más allá del beneficio económico, el mensaje político es que el gobierno finalmente decidió entrarle a un tema que durante años nadie quiso asumir.
Y junto con ello llega también la ruta Conecta en Ciudad Victoria, con unidades nuevas, aire acondicionado, wifi, cámaras, GPS, accesibilidad y servicio gratuito.
La verdad, hay que reconocerlo, sí representa un avance pues durante décadas el ciudadano se acostumbró a pensar que tener un transporte digno era imposible en Tamaulipas.
Aunque tampoco hay que echar las campanas al vuelo.
El verdadero reto no es arrancar un plan piloto como este; el verdadero desafío será mantenerlo, ampliarlo y evitar que termine como muchos proyectos sexenales que empiezan muy bien y luego desaparecen.
Además, falta muchísimo por hacer en municipios donde el rezago sigue siendo enorme, como Matamoros, Ciudad Victoria, e incluso ciudades grandes como Reynosa, donde el crecimiento urbano ya rebasó desde hace tiempo al sistema de movilidad.
Cabe mencionar que muchas veces nosotros mismos destruimos lo público. Ojalá estas nuevas unidades sean cuidadas por la ciudadanía, porque no sirve de mucho exigir modernización si terminamos vandalizando lo que tanto costó conseguir.
Por cierto, políticamente tampoco es casualidad que estos anuncios lleguen justo cuando ya empiezan a calentarse motores rumbo al próximo proceso electoral.
Los gobiernos saben perfectamente que pocas cosas generan tanto impacto ciudadano como mejorar lo que la gente usa todos los días.
Y el transporte público, sin duda, es una de ellas.
Asi que, por lo pronto, ¡en hora buena!