¿Alguien tiene aunque sea una remota idea de la tragedia a la que condenarán a 2.7 millones de empleados federales con la desconcentración geográfica del nuevo Gobierno de la República?
La cifra es aún peor.
Por cada burócrata de ese nivel que moverán físicamente, en promedio se vinculan al mismo dos o tres personas más. Su pareja, sus hijos, sus padres. En algunos casos, todos.
Serán, de concretarse esa medida absurda, alrededor de 7, 8 o quizás 10 millones de mexicanos, entre trabajadores y sus familias, que tendrán que acomodarse en un ambiente quizás hostil, quizás violento. No será sólo un drama, será en muchos casos –no exagero– un infierno.
Demonios, se puede ser obcecado, pero en el puesto presidencial no puede aceptarse el ser obtuso.
Tengo argumentos, en mi opinión, para exponerlo de esa manera.
No quiero utilizar un término más crudo, pero es una estulticia en esta época de conexiones digitales y reuniones online de trabajo grupal y cara a cara, con visitas virtuales en tiempo real a obras y revisión directa sobre planos y proyectos, la presencia física de un Secretario o de un Director General para resolver un problema o tomar una decisión, es nada. No hay ni habrá diferencia.
Bendito Dios, ¿Habrá quién haga entrar en razón a “Quien Nunca se Equivoca” y a su arcaica visión?…
Y SIN BUSCAR VOTOS
Sin dobleces, sin maquillajes, sin rubores.
En las más de tres décadas que esta bendita capital abrió sus puertas para este servidor y su familia, nunca he sido testigo de un cierre de administración como el que está llevando a cabo el presidente municipal de Victoria, Oscar Almaraz.
Inicio de obras de pavimentación en gran parte de la ciudad, un esfuerzo titánico por dejar habilitada una opción para el abasto de agua, continuidad en el reemplazo de lámparas para alumbrado público y en la generación de empleos permanentes. Vamos, hasta la recolección de basura que en forma normal ha generado algunas quejas normales en la parte final de un ayuntamiento, sigue operando.
Vaya un aplauso para esos trabajadores de limpieza pública que por fallas mecánicas, suplen la falta de equipo haciéndose trizas en sus horarios hasta en las madrugadas, para recoger los desechos que alegremente dejamos en las calles. Mi respeto, señores.
Al margen de las repercusiones políticas, el que es el “último tirón” de Oscar al frente de su Cabildo, es una muestra de que se puede trabajar sin distinciones de tiempos o sin el ánimo de buscar votos. Ahí están las pruebas…
UN VIEJO DICHO
El anuncio del Instituto Nacional Electoral sobre la posible reedición de comicios en un municipio de Tamaulipas tiene más miga de lo que a simple vista se cree.
En los hechos, otra ciudad, una de las joyas de la corona en el sur está en el borde de una decisión similar a la dada a conocer por el INE en otras latitudes.
La presentación de pruebas sobre un exceso de más de 30 millones de pesos en gastos de campaña, las cuales ya están en manos de ese organismo, no deja dormir hoy al candidato ganador y a su partido.
Como se ve, se refrenda el viejo dicho futbolero que asienta que “esto no se acaba hasta que se acaba”…
LA FRASE DEL DÍA
“Los locos, a veces se curan. Los imbéciles, nunca…”
Oscar Wilde
Twiteer: @LABERINTOS_HOY