El nivel de desigualdad que existe en el mundo debería impedir que la sociedad funcione. En México, 80% de los mexicanos carece de efectivo para gasto de emergencia de unas decenas de miles de pesos. Los gobiernos se sostienen sobre la base de convertir mentiras en realidades.
El Congreso de la Unión no toma decisiones de interés social. Una oligarquía corrupta controla el país sin que el pueblo participe con una ilusión democrática que aparenta que el pueblo manda. La establece con acciones electorales ilegales que se repiten independientemente del partido que gobierne.
El país carece de medios de comunicación independientes que obliguen al Gobierno a rendir cuentas claras, a ser transparente. Alrededor de los medios de comunicación de carácter nacional se forman fortunas y se logra canonjías a cambio de responder a intereses de grupos políticos y económicos. Los medios corporativos trabajan para justificar una guerra, explicar una crisis, condenar un gobierno que estorbe a sus intereses.
México carece de un poder Judicial independiente que sancione delincuentes como medida preventiva para evitar que la delincuencia sea un modo de vida como lo es en la actualidad, pues brinda impunidad y no imparte justicia.
Las corporaciones policiales están diseñadas para proteger la propiedad de los ricos y hacer una guerra inmoral contra las drogas mientras la sociedad está en estado de indefensión. El ciudadano está desarmado frente a los delincuentes. En caso que un civil se arme para su defensa y la policía así le encuentre, es llevado a la cárcel.
Muchas personas viven un vacío interior por múltiples causas, tiramos nuestra vida en empleos que odiamos, recluirnos, ver programas en la TV y esperar el fin de semana para gozar una comida y cerveza. Esto no da satisfacción así que la publicidad dice que comprar nos hace felices y que hacemos felices a quienes regalamos, lo que nos conduce a una explotación de 100% de nuestra vida útil.
Lo anterior se refuerza con la creencia de que trabajar con afán mejora las cosas. 80 % de las personas no están satisfechas con su trabajo, sienten que enriquecen a otras personas, que vivimos en una sociedad en la que se obliga a trabajar mientras en realidad se desea disfrutar nuestras vidas.
Toda la farsa se basa en la idea de que se es libre, cuando en realidad no es así. Por un lado la ley ata a reglas de vida y sanciona cuando se viola y por otro la delincuencia hace de las suyas con impunidad, resultado la libertad es un timo. Se pierde posesión de la libertad sin darnos cuenta, con pretexto de que se hace para protección, por ejemplo, beber en áreas de entretenimiento puede ser sancionado, pero embrutecerse y armar jaleo en un estadio se puede pues hay un enorme negocio detrás.
Vivimos en una sociedad desigual a la que se le tima para que siempre trabaje para mejorar su nivel de vida, lo que significa consumir sin control, medida, orden y para satisfacer necesidades reales; las necesidades que la sociedad conoce y lucha para satisfacer son creadas, inventadas por corporaciones que se enriquecen.
Para que funcione este sistema ilógico e inmoral, los gobiernos corruptos no usa, en la mayoría de las ocasiones, pistolas o gas lacrimógeno. Todo lo que necesitan son algunas buenas creencias con los que nos dejamos engañar.
Timo
El nivel de desigualdad que existe en el mundo debería impedir que la sociedad funcione. En México, 80% de los…