La soberanía de México no se negocia, dogmatiza la presidente Sheinbaum.
Es el poder político supremo que corresponde a un Estado independiente o a un pueblo, permitiéndole ejercer autoridad máxima sobre su territorio y población sin subordinación a ningún poder exterior.
En los ámbitos político y jurídico, implica dos dimensiones: Interna: La supremacía del Estado para crear y hacer cumplir leyes dentro de su territorio, sin competencia de poderes internos. Externa: La independencia e igualdad del Estado frente a otras naciones, garantizando que sus decisiones no estén sujetas a injerencia extranjera, principio del derecho que asegura la autodeterminación de las naciones.
En el interior, el narcotráfico ejerce control territorial con presencia documentada en 32 de los 32 estados por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa. La DEA identifica al CJNG como el grupo con mayor expansión, operando en 22 estados y presencia en los restantes, consolidando dominio que cubre la geografía del país.
Occidente: Jalisco es bastión del CJNG. Michoacán, Guerrero y Estado de México los disputan el CJNG, La Nueva Familia Michoacana y Cárteles Unidos. Norte: El Triángulo Dorado (Sinaloa, Durango y Chihuahua) en disputa entre Cártel de Sinaloa y el CJNG. Tamaulipas y Nuevo León están bajo control del Cártel del Noreste y Cártel del Golfo. Sur: Chiapas está en disputa por las rutas migratorias y drogas a EE.UU., con presencia del CJNG y grupos locales. El crimen organizado sustituye funciones del Estado, cobra cuotas, regula economías e impone normas mediante el miedo y la violencia extrema; muertes y desapariciones.
La producción de combustibles y granos alimenticios no cubre la necesidad nacional así que, dependemos del mercado internacional, en especial de EE. UU. El dominio de la corrupción a niveles federal, estatal y municipal, es realidad. El dominio de AMLO en la política es un lastre muy pesado en contra de México.
Esta soberanía destartalada es la que defiende la presidente Scheinbaum.