Adán Augusto López Hernández dejó de ser el coordinador de Morena en el Senado y, con ello, dejó también la presidencia de la Junta de Coordinación Política. Y este tipo de ajustes que ocurren en la Ciudad de México terminan moviendo el tablero político allá, pero también en los estados, y en Tamaulipas ya hay quien lo resiente.

La figura del senador estaba ya desgastada por tanto escándalo. Meses de críticas, un Senado cada vez más dividido, falta de acuerdos en temas clave como la reforma electoral y un liderazgo que ya no lograba los consensos de antes. Así que, tras las presiones, era inminente y necesaria su salida voluntaria, pero forzada por las circunstancias.

Adán Augusto venía de ser secretario de Gobernación, era uno de los hombres más cercanos al expresidente López Obrador y se convirtió en una pieza importante dentro del llamado “Plan C”. Su coordinación en el Senado representaba un bloque, un grupo, una corriente muy definida dentro de Morena.

Y ahí es donde Tamaulipas entra en la ecuación.

Porque dentro de ese grupo, uno de los aliados más visibles y constantes ha sido el senador tamaulipeco José Ramón Gómez Leal. JR no solo ha acompañado a Adán Augusto en votaciones clave, también ha sido identificado como parte de su círculo político más cercano dentro de la bancada. Formaba parte, digamos, de ese “grupo compacto” que operaba la agenda legislativa.

Y ahora que Adán Augusto se hace a un lado, ese grupo queda, políticamente, sin cabeza y prácticamente fuera de la jugada.

Esto sin duda golpea, y fuerte, a Gómez Leal, que desde hace más de un sexenio ha buscado, sin quitar el dedo del renglón, la candidatura a la gubernatura de Tamaulipas. Su fuerza en el Senado no solo venía de su cargo, sino del respaldo de la corriente que hoy queda debilitada.

La salida de Adán Augusto abre espacios, y estos tendrán que ser ocupados rápidamente. Figuras más cercanas a la presidenta Claudia Sheinbaum, otros liderazgos nacionales y grupos locales dentro de Morena en Tamaulipas, que no necesariamente comulgaban con Adán Augusto, están deseosos de aprovechar esos espacios.

Lo que pasó en el Senado no es solo un ajuste interno de Morena. Es un reacomodo que puede cambiar aspiraciones, alianzas y futuros proyectos políticos en Tamaulipas rumbo al 2028.

Y en este juego, algunos se fortalecen y otros se quedan sin el padrino político que los impulsaba.

Que Dios los bendiga, gracias. Leo sus comentarios en mis redes sociales.