La tragedia ocurrida el fin de semana en Playa La Pesca vino a evidenciar la falta de orden que existe en muchas playas de Tamaulipas.

El turismo ha crecido muchísimo. Y la verdad, nuestras playas ya no son aquellos destinos poco concurridos de hace años. Hoy reciben miles de visitantes gracias al impulso turístico que se les ha dado y porque, hay que decirlo, Tamaulipas tiene playas hermosas.

Pero mientras el turismo creció, el ordenamiento y la supervisión se quedaron atrás. La exposición de estos destinos aumentó más rápido que la capacidad de las autoridades para regularlos y administrarlos.

Y ahí están las consecuencias.

Un niño de apenas 4 años, “Panchito”, murió arrollado por un RZR que circulaba sobre la playa, una situación que en destinos con mayor experiencia turística, como Miramar, por ejemplo, no está permitida. Ahí existen restricciones claras para vehículos en zonas donde conviven familias y menores.

Tras la tragedia, el Gobierno del Estado señaló que corresponde al Ayuntamiento de Soto La Marina, regular y supervisar las actividades dentro de Playa La Pesca y el hecho obligó a convocar una reunión extraordinaria del Consejo Consultivo de este municipio, aunado a que se anunciaron nuevas medidas como delimitar zonas para RZR, reforzar vigilancia y endurecer controles a prestadores de servicios turísticos. Pero estas medidas llegaron demasiado tarde para Panchito.

Y aquí la responsabilidad no puede aventarse de una oficina a otra, porque regular las playas es tarea compartida.

La SEMARNAT otorga permisos y concesiones sobre la zona federal. La Secretaría de Turismo promueve destinos, pero también debe diseñar protocolos de operación y seguridad. Y los ayuntamientos son responsables del control de vendedores, vehículos recreativos, alcohol, música y vigilancia local.

Nos ha quedado claro que no pueden trabajar cada quien por su lado.

Si Tamaulipas quiere seguir impulsando sus playas como grandes atractivos turísticos, entonces también debe crecer en organización, reglas claras y supervisión. Porque el turismo trae derrama económica, pero también trae responsabilidades.

Y cuando la demanda rebasa a las autoridades, ocurren tragedias como esta.

 

Que Dios los bendiga, gracias. Leo sus comentarios en mis redes sociales…