En épocas mercantiles, es necesario hacer el análisis tranquilo y objetivo para saber qué es lo que se oferta en el mercado. Del conocimiento de los productos que se ofrecen, dependerá definitivamente la posibilidad o no, de obtener satisfacción al efectuar un gasto.
Por ello debemos de tener cuidado de escoger siempre el producto de mayor calidad, el que nos garantice una mayor durabilidad y que sirva precisamente para el propósito que se está adquiriendo.
La afortunada o desafortunada elección que hagamos, nos puede llevar a la satisfacción completa o al desencanto absoluto, cuestión sólo de esperar los resultados finales que el producto nos dará.
La mercadotecnia moderna, nos oferta posibilidades extraordinarias para poner en el plano de las adquisiciones miles de objetos similares, pero definitivamente con diferentes características.
A veces las prisas nos obligan a consumir productos no deseados, mismos que nos envuelven con su imagen, con sus antecedentes y desde luego con el prestigio, pero que resultan tan vanos que terminamos arrepentidos de haberlos adquirido.
Las novedades pueden ser de mejor calidad y menor precio, por la simple y sencilla razón, que están apareciendo apenas en el mercado, por lo que la etapa de posicionamiento les puede llevar tiempo, pero la satisfacción en la compra puede ser permanente.
En esto las redes sociales, Facebook, Instagram o X, juegan un papel importante, ya que el algoritmo les permite saber cuáles son sus preferencias, y eso, facilita la manipulación.
Lo grave es que, en ocasiones, empresas sin principios morales, crean productos infumables, pero que los hacen aparecer ante la opinión pública como la quinta esencia.
También se dan casos de reciclaje de mercancías, esas que ya siendo obsoletas las sacan nuevamente a la palestra para poder mercarlas y obtener desde luego jugosas ganancias con productos que ya no valen nada.
En la actualidad, la sociedad está siendo bombardeada permanentemente por ofertas de dudosa procedencia, cuyo bajo precio permite mantener el consumismo en altos niveles.
Por ello todas las empresas modernas, basan sus estrategias de venta en modernas encuestas que les permiten saber qué es lo que piensa el consumidor final.
Estos estudios de mercado, posibilitan la introducción de nuevos productos al mercado, miden la penetración de algunos ya posicionados y alientan el establecimiento de nuevas y variadas estrategias para poder conseguir lo anhelado, más ventas.
Las encuestas permiten saber también, cuales son las características de la competencia, sus deficiencias y sus debilidades, sus cualidades y defectos, sus fortalezas y sus virtudes.
Es común que las grandes empresas piensen que la popularidad de su producto es garantía de penetración, pero no es así, simple y sencillamente porque la popularidad es positiva o negativa, pero es popularidad al fin.
En este tiempo de encuestas, es bueno saber que el estudio de mercado no determina la calidad, sino la popularidad de un producto.
A fin de cuentas estamos hablando únicamente de PRODUCTOS DE MERCADO.
Jorge Alberto Pérez González