‘Sólo los amigos traicionan…”
Julio Scherer García
Una de las frases más sabias del campo mexicano cobra hoy en un sabroso refrán, nueva vigencia en la política tamaulipeca.
Usted la debe haber escuchado alguna vez: “Tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata”.
Pongo sobre la mesa lo anterior por la denuncia que ayer hizo pública Gloria Molina, quien fuera Secretaria de Salud en el malhadado sexenio de Francisco García Cabeza de Vaca, sobre, de acuerdo a lo señalado por ella misma, los tratos que realizó el ex mandatario con Sergio Carmona, quien fuera llamado “El Rey del Huachicol” y asesinado en Nuevo León.
La exfuncionaria sostuvo en su denuncia que recibió instrucciones directas, por conducto de la Subsecretaría de Administración y Finanzas, para adjudicar contratos a las empresas Grupo Industrial Permar y Hosser, las cuales, aseguró, estaban vinculadas al empresario mencionado y que respondían, dijo, a compromisos económicos y políticos.
No conozco los alcances jurídicos de esta acusación, pero debería recordar la doctora Molina que si bien esos hechos fueron como ella afirma, producto de una orden, ella fue la que la concretó, la autorizó en su calidad de Secretaria y avaló la documentación, contratos, adjudicaciones y todo lo que la dama incluye en ese señalamiento.
¿Hasta ahora se espanta de eso?
¿Por qué en su momento no renunció a validar lo que ella misma acepta, era una maniobra para cumplir acuerdos oscuros?
Hoy lamenta, con razón, que esa participación la haga enfrentar procesos penales, pero eso no justifica lo que hasta ahora exhibe una aparente cadena de complicidades. Y para su infortunio, ella fue un eslabón de la misma…
UN RIESGO QUE QUITA EL SUEÑO
Lo confieso: Estoy preocupado.
Los conflictos alrededor de la presidenta Claudia Sheinbaum han seguido una evolución que debería quitar el sueño a quienes deben salvaguardar la figura de la mandataria.
Atrás se están quedando las primeras críticas ácidas, atrás se están quedando los insultos que a nadie benefician. En su lugar aparecen las primeras señales de violencia verbal y ahora física como los hechos en Hidalgo, en donde los inconformes derribaron vallas y se acercaron iracundos y peligrosamente a la Jefe del Ejecutivo federal.
No debe ser este el camino. No soy simpatizante de Morena, lo admito, pero soy un ciudadano que cree en la democracia, en las alternativas que ésta ofrece y en el respeto a las instituciones.
Si quienes reclaman por una injusticia o por un abuso, quieren realmente un cambio y no solo canonjías y privilegios para un sector, un sindicsto o personajes políticos, tienen una excelente opción para lograr ese propósito:
Vayan a las urnas y voten.
Voten libremente como les dicte su conciencia. Dejen con su sufragio lo que les parezca justo o eliminen lo que no les gusta con su boleta electoral. Vamos, anímense…
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